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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 1260

—¡¿Quién es?!

Al escuchar que no era Fabián, Lisandro soltó el aire que estaba reteniendo.

Un segundo después, su voz infantil atravesó la puerta.

—Señorita Tatiana, soy Lisandro. Tengo algo que decirle.

Tatiana frunció el ceño con disgusto, preguntándose qué demonios quería ese mocoso a estas horas.

No se hacía ilusiones; sabía perfectamente que su relación con él estaba muy lejos de ser buena.

El niño la odiaba con toda su alma.

Y tenía motivos: si ella no se hubiera cruzado en su camino, Lisandro y esa desgraciada de Joana jamás se habrían separado de Fabián.

Era obvio que un niño tan listo como él entendía eso a la perfección.

Tatiana jamás lo trató como a un niño ingenuo.

Al fin y al cabo, era el hijo de Fabián y Joana; tenía que haber heredado la inteligencia de ambos.

Se sacudió esos pensamientos, caminó hacia la puerta y la abrió de un tirón.

Bajó la mirada hasta toparse con el niño, que apenas le llegaba a la cintura.

—¿Qué quieres?

Lisandro dio un paso hacia atrás, enfrentando la mirada de Tatiana sin titubear.

—Señorita Tatiana, solo vine a decirle un par de cosas. Escuché cómo rompía cosas desde el pasillo.

La cara de Tatiana se deformó por el enojo.

—¿Y a ti qué te importa?

Le hervía la sangre de solo pensar que ese chiquillo pretendía sermonearla.

—Para que lo sepas, son mis cosas y estoy en mi habitación. Ni siquiera tu padre me ha dicho nada. ¿Quién te crees tú para venir a reclamarme?

Las palabras de Tatiana fueron dardos envenenados.

Ya no le quedaba ni una gota de paciencia para lidiar con él.

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