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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 400

Al escuchar eso, Arturo lanzó una mirada fulminante a Ezequiel, quien no podía ocultar su nerviosismo.

En ese momento, Ezequiel, con una expresión de pillo, juntó las manos y le hizo un gesto como pidiendo perdón.

Arturo no pudo evitar soltar una risa entre incrédulo y exasperado.

Ese muchacho, de nuevo hacía las cosas a su manera sin consultarle.

—¿Y bien, señorita Joana, esta vez también va a darme las gracias? —levantó una ceja Arturo, con tono sarcástico.

Joana sonrió despacio.

—No, esta vez voy a compensar su inversión con resultados concretos. Esta nueva oficina también entra en la ecuación.

Ya lo tenía claro.

Las palabras de agradecimiento no servían de nada.

Si iba a hacerlo, debía poner todo de su parte. Demostrarlo con hechos y con sus creaciones.

La mejor manera de agradecerle era retribuirle con resultados tangibles.

La voz de Joana, llena de determinación, hizo que incluso Arturo, siempre tan reservado, mostrara una pizca de satisfacción.

—Perfecto, entonces yo solo tengo que esperar y ver.

En cuanto colgó, Arturo le aventó el celular a Ezequiel.

—Te encanta tomar decisiones por tu cuenta —le soltó, fingiendo estar molesto.

Ezequiel forzó una sonrisa.

—Jefe, lo hice por el bien de la señorita Joana, para que tuviera listo el estudio y pudiera generar resultados para la empresa lo antes posible, y también para usted... ejem...

La última parte no alcanzó a decirla porque Arturo lo fulminó con la mirada.

El rostro de Arturo se suavizó un poco.

—Ya, ya, lo hiciste bien. Te voy a duplicar el bono de fin de año.

Los ojos de Ezequiel se iluminaron como si acabara de ganarse la lotería.

¡El que no arriesga, no gana!

—¡Gracias, jefe! —respondió, casi brincando de la emoción.

—No te emociones tanto. ¿Y lo que te pedí que investigaras?

—Por cierto, justo quería hablarle de eso —Ezequiel se puso serio al instante—. En efecto, la mamá biológica de la señorita Joana falleció hace diez años. La persona que vieron en Costa de Cristal no pudo ser ella. Sin embargo, revisando las cámaras de la zona, parece que esa mujer misteriosa podría ser un familiar directo de su mamá. Nuestro equipo ya encontró algunos rastros de ella en Costa de Cristal y están haciendo todo para localizarla.

Era idéntica a su mamá. No podía quitársela de la cabeza.

Si pudiera verla solo una vez más, aunque solo fuera para intercambiar un número de teléfono...

Cuando Joana llegó al Municipio López García, se sorprendió al ver la casa llena de objetos personales que no eran suyos.

Solo los Osorio tenían acceso a ese lugar.

Su abuelo y Sebastián solo iban en fechas especiales para alguna ceremonia religiosa.

Así que, si alguien había hecho eso, solo podía ser su tío y su familia.

Al recordar lo que había pasado la última vez en el departamento, Joana no pudo evitar soltar una risa sarcástica.

Sin pensarlo, llamó a la policía y denunció a los intrusos.

Ese mismo día, todos los objetos personales que no pertenecían a ella fueron retirados de la casa.

—Estoy segura de que los que dejaron tantas cosas lo hicieron porque saben que no vengo seguido. Van a volver, estoy segura —comentó Joana ante los policías.

Uno de los oficiales asintió y organizó una brigada para vigilar la zona.

—Señorita Joana, no se preocupe. En casos así no vamos a hacer la vista gorda. Cuando atrapemos a los culpables, le avisaremos enseguida.

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