—Y otra cosa, más te vale esconder bien tus secretos, no dejes que te agarre en la movida. Puede que haya perdido la memoria, pero no soy ningún ingenuo. Si alguien intenta engañarme, te juro que me doy cuenta. Tatiana, te dejé quedarte en la familia Rivas, pero ¿de verdad crees que eres tan importante? Todo esto lo hago solo por el bebé que llevas en el vientre, y estoy seguro de que eso sí lo tienes muy claro.
Apenas terminó de hablar, Fabián se alejó, subiendo a su habitación.
Tatiana quedó sola en la sala, parada como estatua.
Sus manos, caídas a los costados, empezaron a apretarse, los nudillos tensos.
Las palabras de Fabián fueron como cuchilladas directas al corazón. Cada una más profunda que la anterior.
En ese momento, Tatiana comprendió una cosa con total claridad.
Fabián seguro fue a ver a alguien hoy. Si no, jamás habría dicho esas cosas.
Hace apenas unos días, ella sentía que su vida empezaba a mejorar, que todo iba tomando su rumbo. ¿Por qué, entonces, de golpe todo se había tornado así?
Mordió el labio, apretando hasta sentir el sabor metálico de la sangre. Entre dientes, murmuró palabras quebradas:
—No me resigno… ¿Por qué Joana puede tenerlo todo y yo no…?
De pronto, un estruendo la sacó de sus pensamientos. Algo cayó al suelo detrás de ella.
Tatiana se volteó de inmediato, y se topó con los ojos enormes y parpadeantes de Lisandro Rivas.
El corazón le dio un salto. De tan sorprendida, soltó un grito ahogado:
—¿Desde cuándo estás ahí parado?
¿Hasta dónde había escuchado aquel niño? ¿Cuánto había presenciado?
Un destello gélido se asomó en la mirada de Tatiana.
¿Significaba eso que Lisandro había oído todo lo que acababa de confesar sin querer?
Lisandro parpadeó varias veces, luego se agachó con toda calma y recogió la bolsa de pan que se le había caído.
—No escuché nada, de verdad. Solo pasaba por aquí. Señorita Tatiana, ¿por qué se pone tan nerviosa?
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo