Algunos de los haters ya habían seguido los enlaces en los comentarios y entraron directo a la página principal de la transmisión en vivo.
Ahí, justo cinco minutos antes, se había subido un nuevo video.
Después de ver todo el contenido, hasta los haters más duros terminaron con lágrimas en los ojos.
—Carajo, de verdad, qué clase de persona soy yo...
—¿A quién demonios le moví el negocio?
—Este dinero no lo vale ni tantito...
La vida de director Agustín, llena de sufrimientos en la primera mitad y de tropiezos en la segunda, acompañada por una alegre melodía de piano, creaba un contraste que retumbaba tanto en los ojos como en los oídos.
Eso le removía a cualquiera la tristeza más profunda.
Al terminar de ver el video, solo quedaban dos sensaciones: que el director Agustín la había pasado demasiado mal y que la calidad de la fábrica de ropa estaba más que garantizada.
—¡Es solo un suéter de lana! ¡Ya cómprenlo y punto!
Y sí, apenas entraron de nuevo a la transmisión, vieron que director Agustín, quien casi había sido destrozado por los comentarios de los haters, ya se había recompuesto y ahora saludaba a la cámara con una sonrisa.
Como si nada hubiera pasado, empezó a guiar a todos para conocer más a fondo la fábrica de ropa.
—En la fábrica, cada prenda se revisa puntada por puntada. Tenemos trabajadores que se encargan personalmente de medir y verificar, y los modelos de cada prenda se perfeccionan una y otra vez. Si encontramos una sola costura fuera de lugar, la pieza se devuelve para rehacerla. A los clientes que han reclamado por la calidad durante la transmisión, les digo: si hay cualquier problema, mientras sea de nuestra marca, pueden buscar a nuestro asistente para el servicio posventa —explicó Agustín.
Joana tomó el celular de la transmisión y, mientras presentaba la fábrica, también aprovechó para aclarar un punto importante.
—Además, en Fábrica Nueva Tela, cada prenda viene con una tarjeta de autenticidad. Nosotros tenemos una aplicación especial para verificar los productos. Así, evitamos que en la calle se vendan copias diciendo que son nuestras. Si el producto que reciben no trae la tarjetita, o si nuestro soporte no puede escanear el código, es falso. Por favor, no se dejen engañar.
Pero aún había quienes, por ganar unos pesos, seguían buscando pleito.
[ReyDelTaco: ¡No vengan a meter miedo! ¿Ahora ni la verdad se puede decir? Sus suéteres son de lo peor, igual que su transmisor, y la que habla ahora es peor todavía. No sé cuántos la han pisoteado y cuántos la han insultado ya~]
[ReyDelTaco: ¡Zorra, zorra, zorra!]
Un usuario llamado ReyDelTaco se dedicó a provocar con más intensidad que nadie.
Mientras veía a los otros bots pidiendo reembolso en el grupo, él los miraba con desprecio.
—¡Unos cobardes! ¡Ni para ganar dinero sirven!
Para él, ese nivel de acoso en línea no era nada comparado con lo que aguantaban las celebridades. Le parecía ridículo que algunos se sintieran culpables.

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