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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 523

Antonella, mientras más hablaba, más convencida estaba de que su suposición tenía sentido.

Tristán, al escuchar la palabra "infiltrado", frunció el ceño con fuerza.

—Hiciste lo correcto. Gente así no puede entrar a arruinar Diseño Integral Rivera.

En ese momento, alguien tocó la puerta de la oficina.

—Sr. Calderón, el Sr. Lorenzo y la gente de Estudio Renacer ya llegaron. La junta empezará en la sala de reuniones —anunció la secretaria.

—Perfecto, ya lo sé.

Antonella, con una chispa en los ojos, se animó:

—Sr. Calderón, ¿puedo acompañarlo? Me gustaría conocer a la gente de Estudio Renacer. Su diseño me pareció bastante interesante.

Ella había creído que los de Estudio Renacer ya se habían ido, pero al parecer seguían ahí.

La curiosidad la picaba: quería saber quién era la persona detrás de ese estudio que había aparecido de la nada.

Si lograba entablar conversación, sería un contacto valioso.

—Claro, vamos.

Tristán no le negó el permiso.

Antonella esbozó una media sonrisa.

Ese hombre podía tener una actitud distante, pero por dentro era un pan de Dios.

En la empresa, todos decían que era un jefe duro y cortante, pero ella sabía que, si le hablaban bonito, cedía sin problema.

Esa táctica nunca le había fallado.

Si no, ¿cómo habría podido mantenerse tanto tiempo en la empresa?

...

En la sala de reuniones, Tristán llegó junto con varios de los diseñadores clave de la empresa. Además de Antonella, estaban también dos de los diseñadores veteranos que formaban parte del jurado de la revisión anterior.

Al ver a Antonella entrar junto con Tristán, ambos diseñadores pusieron los ojos en blanco, sin molestarse en disimular.

Todos los presentes se acomodaron y adoptaron una postura más formal.

—Buenas tardes, Sr. Lorenzo.

—Sr. Lorenzo, supongo que la persona a su lado es la responsable de Estudio Renacer. Se nota que tiene mucha presencia —aventuró Antonella, buscando hacerse notar mientras todos saludaban a Lorenzo.

Tal como esperaba, tanto Lorenzo como la mujer se volvieron a verla.

Antonella sonrió con confianza, esperando que la otra se presentara.

La mujer recibió el halago de Antonella con total calma, sin mostrar mayor reacción.

Parecía tener unos treinta años; Antonella había imaginado a alguien más joven.

Al final, no era ninguna genio prodigiosa, seguramente solo alguien con experiencia que había sabido acercarse a Diseño Integral Rivera.

La mujer, con voz tranquila, respondió:

—Soy Pilar, la asistente especial del Sr. Lorenzo.

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