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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 732

Al salir del cuarto, Enzo no pudo evitar soltar un suspiro.

—¿Cuándo será el día en que a mí también me toque vivir un amor bonito?

Ni siquiera sabía cómo estaría Paulina en ese momento.

En cuanto pensó en ella, la imagen de su carita tranquila apareció en su mente. Recordó cómo se curvaban sus cejas y ojos cuando sonreía, y ese gesto tan peculiar cuando se enojaba, con los ojos llenos de ese brillo travieso.

Movido por esa nostalgia, Enzo tomó el celular y le mandó un mensaje por WhatsApp.

[Enzo: ¿Qué estás haciendo?]

Pasó un buen rato y Paulina seguía sin contestar.

La impaciencia empezó a crecer en el pecho de Enzo, que sentía cómo el coraje le subía por dentro.

Sin pensarlo mucho, le mandó otro mensaje.

[Enzo: Si no me respondes, voy a ir a buscarte a tu casa ahora mismo.]

Paulina, por su parte, estaba ocupada lidiando con el escándalo en redes sociales y coordinando los asuntos del Festival Nacional. Cuando vio el mensaje de Enzo, ni lo tomó en cuenta al principio.

Pero, apenas pasaron unos minutos, le llegó el segundo mensaje.

Al leerlo, Paulina no pudo evitar soltar un suspiro cansado.

—¡Este Enzo y sus amenazas! Nunca va a cambiar —murmuró.

[Paulina: ¿Qué quieres? De verdad estoy muy ocupada.]

Enzo, al recibir la respuesta, se sintió aún más molesto.

Deslizó el dedo por la pantalla y sin pensarlo, le marcó directamente.

Paulina, al escuchar el timbre del celular, se sintió un tanto abrumada. Dudó unos segundos al ver el nombre de Enzo en la pantalla, pensando si contestar o no.

Mientras seguía sumida en sus dudas, la llamada se cortó sola.

Paulina soltó el aire, apenas relajándose, cuando el celular volvió a sonar. Era Enzo otra vez.

—¿Qué quieres de mí, Enzo? ¡Habla claro!

—Mira, Paulina, la neta no entiendo qué le ves a ese tipo. ¿Por qué sigues atada a él? Yo tengo dinero, tengo buen aspecto, ¿en qué no te alcanzo? ¿Qué traes en la cabeza? ¿No te das cuenta de quién es tu mejor opción?

Enzo no podía evitar sentirse celoso, sobre todo después de ver cómo Joana y Arturo estaban tan bien juntos. En el fondo, moría de ganas de que algún día él y Paulina pudieran estar igual, sin tantas complicaciones ni vueltas.

—Eres buena persona, pero yo soy la que no encaja contigo.

Sin dudarlo, Paulina colgó la llamada.

Enzo se quedó helado, con las palabras a medias, y de repente escuchó el sonido del teléfono al cortarse.

—¡Carajo! —exclamó, y no pudo contener la rabia. Aventó el celular contra la pared blanca y lo vio hacerse pedazos.

Un mesero que pasaba por ahí, al presenciar la escena, apuró el paso, visiblemente asustado.

—¿Otra vez el jefe anda mal de la cabeza? —susurró el mesero, alejándose rápido.

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