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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 742

Muy pronto, el turno de la segunda agrupación llegó.

En cuanto escuchó que el siguiente equipo subía al escenario, Ernesto no pudo evitar mirar atento hacia el frente.

Si no recordaba mal, los que iban a enfrentarse con ellos en la competencia eran justo los del Estudio Renacer.

Andy, contagiada por la tensión, también mantenía la mirada fija en el escenario, claramente influenciada por la opinión de Ernesto sobre Estudio Renacer.

Se acercó a Ernesto para preguntar en voz baja:

—Oiga, jefe, ¿el Estudio Renacer no es el mismo estudio con el que nos enfrentamos en la ronda anterior?

Ernesto asintió con la cabeza, pero no añadió nada más.

Andy, sin embargo, no pudo ocultar su preocupación:

—En la ronda preliminar, sus diseños ya estaban increíbles. Yo digo que, para ganar este concurso, nosotros...

—¡Cállate! —la interrumpió Ernesto, visiblemente molesto—. Apenas va comenzando esto, ¿y ya te andas poniendo nerviosa? Mejor no andes echándole porras a los demás aquí.

Andy, regañada y con la cara baja, no se atrevió a decir nada más.

Decidió que lo mejor era concentrarse en la competencia y dejar de preocuparse por lo demás.

...

Fuera del escenario, Catalina seguía la transmisión en vivo del Festival Nacional.

No pudo evitar fruncir el ceño al ver a Joana subir al escenario con esa expresión de suficiencia.

Solo con verle la cara, ya sentía que le arruinaba el día.

En cuanto terminó la presentación de Joana, Catalina no aguantó más y le marcó a Héctor. Apenas él contestó, ella preguntó sin rodeos:

—¿Qué onda? ¿Ya quedó todo listo?

No aguantaba las ganas de ver a Joana humillada frente a todos.

Siempre estaba coqueteando con su hijo, haciéndose la simpática y la interesante.

Héctor, al notar la urgencia en el tono de su hermana, solo pudo resignarse.

Aun así, le respondió con calma:

—Tranquila, hermana, todo está en orden, no te preocupes.

—¿Y en la fábrica? ¿No dejaste ninguna pista, verdad?

La vez pasada, alguien les había grabado y casi los descubren.

Catalina, al escuchar el tono de llamada cortarse, no pudo evitar explotar:

—¡Este chamaco, sí que no entiende nada! Yo aquí, pensando en todos, y ni así me lo agradecen.

Con un movimiento brusco, dejó su celular bocabajo sobre la mesa, y con la mirada afilada y decidida, se quedó viendo la pantalla del televisor.

Pase lo que pase, ¡en esta competencia no vas a ganar nada!

...

En el escenario del Festival Nacional.

Joana entró al área de exhibición.

Cada espacio tenía cámaras instaladas.

Todo lo que hacían los equipos dentro de los cuartos se transmitía en las pantallas gigantes.

Así que, por mucho que alguien quisiera hacer trampa, era imposible.

En línea y en el auditorio, cientos de ojos estaban pendientes.

En cuanto Joana entró al área de exhibición, el número de personas en la sala de transmisión en vivo comenzó a subir rápido.

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