Entrar Via

Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 844

Al pensar en ello, Tatiana sacó su celular, deslizó el dedo largo por la pantalla y, tras un rápido movimiento, cambió al otro sistema oculto del aparato para enviarle un mensaje a Valentín Rivas.

Ese sistema era independiente del principal.

Incluso si Fabián intentaba revisar su celular, tendría que conocer la contraseña especial.

Y ni siquiera estaba seguro de que pudiera descubrir la existencia de ese segundo sistema.

Tatiana escribió el mensaje deprisa, explicó a grandes rasgos su situación a Valentín y le preguntó qué debía hacer.

Después de todo, la situación en la que estaba era culpa de Valentín.

Si no fuera porque él siempre andaba buscando emociones fuertes, ¿cómo habría terminado así?

Solo de pensarlo, a Tatiana le hervía la sangre de rabia.

Su cara pálida se tensionó con una expresión amarga y decidida.

Valentín estaba muy lejos, en el extranjero.

Cuando leyó el mensaje, no se sorprendió en absoluto.

Sus ojos destilaron una frialdad cortante y respondió con total desdén.

[¿Acaso tengo que explicarte cómo hago las cosas? No se te olvide que fui yo quien te salvó la vida. Los de la familia Rivas, esos desgraciados sin corazón, ni siquiera tenían pensado llamar una ambulancia por ti.]

[Además, el bebé que llevas, más te vale darlo a luz sin problemas. Déjame lo demás a mí. Tu única tarea ahora es asegurarte de que ese niño nazca sano y salvo.]

Al terminar de escribir, Valentín lanzó el celular sobre la mesa y no volvió a pensar en Tatiana.

Pero al leer la respuesta, Tatiana sintió una extraña calma en el fondo del pecho.

Si Valentín lo decía así, entonces podía estar tranquila.

Al fin y al cabo, conocía de sobra las capacidades de ese hombre.

Si no, en su momento no habría terminado siendo forzada por él.

Tatiana se quedó sumida en sus pensamientos.

En ese momento, alguien tocó la puerta.

Una mujer tan comprensiva alimentaba su deseo de controlarlo todo.

—Me alegra que lo entiendas —dijo Fabián tras pensarlo un momento—. No te va a faltar nada, puedes pedir lo que quieras. Si necesitas algo, dímelo sin rodeos.

—Y sobre esos dos niños… Si no te agradan, mejor ni te acerques a ellos.

—Yo no… —Tatiana intentó justificarse, pero Fabián la interrumpió, impidiéndole continuar.

—Ya, no hace falta que te expliques, lo tengo claro. Para ellos eres la madrastra. Y ahora que estás esperando tu propio hijo, no puedo obligarlos a llevarse bien. Basta con que no se molesten entre ustedes.

Con eso dicho, Fabián se giró para irse.

Pero antes de que pudiera dar un paso, Tatiana lo abrazó por detrás.

Fabián miró sorprendido los brazos blancos que lo rodeaban por la cintura. Se quedó unos segundos sin saber qué hacer.

Puso las manos sobre los brazos de Tatiana, intentando apartarla, y frunció el ceño:

—Tatiana, ¿qué estás haciendo?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo