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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 869

—Joana, ¿por qué no mejor le platicamos esto a Arturo? —propuso Enzo—. A lo mejor él tiene alguna solución.

—No hace falta —le cortó Joana, tajante—. Yo voy a resolverlo, no hay por qué molestar a Arturo con esto.

Si para todo tenía que depender de Arturo, ¿entonces para qué había abierto el estudio? Desde un principio, ese lugar lo consiguió gracias a los contactos de Arturo, y ya habían acordado que ella tendría que demostrar resultados para compensarle. ¿Cómo iba a ser posible que por cualquier problema corriera a pedirle ayuda?

Al ver lo firme que estaba Joana, Enzo ya no insistió.

Tal como Arturo había dicho antes, Joana siempre fue una persona orgullosa y determinada.

Paulina intervino con ánimo:

—Si quieres, yo también puedo buscar proveedores de ese tipo de tela. Entre más busquemos, más posibilidades tenemos.

—Te lo agradezco mucho, Paulina.

Pero Paulina la miró con seriedad:

—Joana, no tienes por qué agradecerme, ¡no seas así! Todas formamos parte de la familia de Estudio Renacer, yo ya me siento una más aquí desde hace mucho.

—Sí, tienes razón. Vamos a buscar la forma juntas.

Un sentimiento cálido le recorrió el pecho a Joana.

...

Desde su lugar, Isidora notó que había tensión en el ambiente. Sin dudarlo, fue hasta la puerta de la oficina y tocó.

Al entrar, preguntó preocupada:

—Joana, ¿qué pasó? ¿Por qué todos tienen esas caras largas?

Paulina resumió la situación en pocas palabras, explicando lo sucedido y por qué estaban tan molestas.

Cuando terminó de escuchar, Isidora se arremangó con coraje y casi gritó:

Aun así, Isidora seguía con el coraje atorado.

No podía evitar pensar en lo injusto que había sido Elías, y tenía ganas de ir a pelearle cara a cara.

Joana, al notar su incomodidad, decidió darle algo en qué ocuparse:

—Isidora, tranquilízate. Todavía tenemos que atender el tema de la tienda en línea. Lo primero es publicar un aviso donde expliquemos, por asuntos personales, que el envío de los pedidos se va a retrasar.

—Y no olvides ser muy sincera en el mensaje. Diles bien claro que, cuando tengamos nueva colección, las clientas afectadas tendrán prioridad para comprar y, además, les vamos a regalar algunos obsequios y cupones de descuento.

Joana ya había considerado que, tras publicar ese aviso, seguramente recibirían muchas quejas. Pero no les quedaba de otra.

Elías ya no era una opción, así que mejor invertir el tiempo en buscar soluciones.

Isidora asintió con decisión:

—No te preocupes, esto sí lo sé manejar. Las clientas son mi adoración.

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