La tristeza que Dafne sentía la ahogaba, como si una ola gigante la arrastrara sin remedio.
—Mamá…
Apenas Joana reconoció el rostro de Dafne, se le heló la sangre. Lo que llevaba en las manos cayó al suelo, sin importarle nada, y corrió hacia ella. De un tirón la apartó de la ventana y la abrazó con fuerza, como si quisiera protegerla de todo lo malo.
Con la voz cargada de ansiedad, no pudo evitar regañarla:
—¡Dafne, hija, qué te pasa! ¿Por qué estás sentada en la ventana? ¿No sabes lo peligroso que es?
—¡Mamá, te he extrañado tanto!
Dafne no dijo nada más. Solo se lanzó de lleno a los brazos de Joana y rompió en llanto. El llanto le salía tan profundo que parecía que cada sollozo le partía el alma en pedazos.
Joana se quedó inmóvil, completamente desconcertada con la niña colgada de su cuello. Sentía el cuerpo rígido, sin saber cómo reaccionar ante ese cariño desesperado.
Estos días, el trabajo en el taller la tenía hasta el tope. Se había volcado en sus pendientes para no pensar en nada más. Así, el recuerdo de sus dos hijos no la perseguía tanto. Después de haberlos dejado con Fabián, se juró a sí misma que no volvería a verlos, ni a buscar pretextos para acercarse. Creía que, para todos, era lo mejor.
Pero ahora, con Dafne aferrada a su pecho, temblando y llorando, se le removía todo por dentro.
Al final, Joana cerró los ojos y se obligó a mantener la compostura. Le acarició la cabeza a Dafne, tratando de calmarla:
—Aquí estoy, mi niña. No pasa nada, ya estoy aquí.
Dafne lloró aún con más fuerza, como si quisiera sacarse todo el dolor acumulado en ese abrazo. A Joana se le apretaba el corazón, incapaz de ver a su hija así.
Mientras trataba de consolarla, no podía dejar de preguntarse qué hacía Dafne en el hospital. Y sobre todo, ¿por qué estaba sola? ¿Dónde estaba Fabián? ¿Así la cuidaba?
Joana le dio unas palmaditas en la espalda, tratando de que se tranquilizara:
—Ya, mi amor, cálmate. Cuéntame, ¿qué pasó? No tienes que apurarte.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo