Siempre regresaba a casa con lo que podía, medio pastel, un par de platos, pan, incluso alguna botella de vino que la Luna Esmeralda me daba a escondidas, “para que tu padre no se moleste” decía, claro que luna Esmeralda creía que mi padre se enojaba porque ellos los Reyes me alejaban de él en el día de mi cumpleaños, nada más alejado de la realidad, lo único que enfadaba a mi padre era el hecho de que los Reyes nunca le quisieron dar el dinero para que él se encargará de mi cumpleaños, quizás en el fondo sabían que un alcohólico de semejante talle se gastaría todo en alcohol.
Mientras tanto, yo simplemente cumplía con los deseos de mi padre, quién se encargaba de devorar todo lo que quedaba de mi fiesta de cumpleaños sin importarle realmente si yo había probado bocado alguno, aunque eso no me importaba por supuesto, yo solo cumplía con mi parte del trato, porque si volvía con las manos vacías… lo pagaba con la piel.
Este año sin embargo, todo era totalmente distinto, no habría ningún banquete, mucho menos alguna cena en el castillo, porque los Reyes no estarían, porque luna Esmeralda había dejado a sus hijos, encargados de festejar conmigo, por un demonio, ni siquiera tengo dinero ahorrado como para ir y comprar un pastel, así sea un trozo de carne y asarla en el propio bosque si fuese necesario, en verdad no sé qué excusa le daré a mi padre del motivo por el que este año ese banquete del que tanto presume no será tal.
—No van a mandar nada. —murmuré, apretando mi bolsa contra el pecho— No este año.
Deseaba que alguno de ellos me escuchara, pero tal parecía que estaban tan ebrios que un simple susurro no era suficiente para sus oídos lobunos, Richard en verdad se había pasado este año, la sala estaba casi repleta de invitados, los adultos en su mayoría, todos y cada uno sin emparentar, apestando a sudor licor y frustración, sabía muy bien que en el fondo, cada uno de ellos tenía la esperanza al igual que yo de que este año sí despertará mi loba, aunque por supuesto que por motivos diferentes, lo mío era fácil y sencillo no quería seguir sintiéndome sola, lo de ellos era repugnante, porque incluso así de defectuosa como soy, más de uno de ellos se quiso propasar conmigo, entonces sí, sé muy bien que su presencia aquí no es por el alcohol que pueda traer de un supuesto banquete, ni mucho menos por la comida, ellos están ansiosos de poder aparearse conmigo.
— Y ¿dónde está tu pequeña hija Richard?
La pregunta de 1 de los amigos de Richard se esparció por la sala, justo en el instante en que estaba pensando simplemente quedarme aquí, porque sabía muy bien que nadie vendría a buscarme, este año no habría banquete, no habría cumpleaños qué festejar, estaba meditando simplemente si lo mejor no era esconderme en mi cuarto hasta que todo pasara, quizás con suerte, Richard terminaría aún más ebrio que lo acostumbrado, y se olvidaría de mi presencia, aunque claro que Eso sería algo difícil teniendo en cuenta de que Richard estaba fanfarroneando, prometiendo comida y banquetes que no iban a llegar, y sabía exactamente cómo terminaría eso cuando, al anochecer, se descubriera que aquí no habría nada más que humo, botellas vacías y su orgullo herido, sabía cuántas veces ya había pasado algo similar, aunque en menor escala, sabía cómo dolía cuando su ilusión borracha chocaba contra la realidad, y por supuesto que sabía, mejor que nadie, sobre quién caían sus puños cuando eso ocurría.
Sobre mí.
—¡Sky! —la voz de Richard me hizo pegar un brinco. — ¡Baja! Ven a saludar a mis invitados. ¡Quieren verte, niña!
Un escalofrío me recorrió la espalda, por la diosa luna, estaban tan ebrios que ni siquiera podían olerme que estaba de pie en las escaleras, a solo unos pasos de ellos, pudiese ser que la pared tapara mi imagen, pero si no estuviesen tan ebrios, me hubiesen olido perfectamente.
Podía imaginar perfectamente las miradas pesadas que me darían, las sonrisas torcidas, las bromas de doble sentido disfrazadas de chistes de borrachos, no era ingenua, había aprendido a reconocer el peligro en los ojos de estos hombres mucho antes de aprender a leer en los libros.


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