La sumisión en su respuesta encendió a Tobías a un nivel casi peligroso. Su instinto primitivo rugía exigiéndole hacerla suya en ese mismo instante.
Ahí mismo, en medio del probador, quería devorarla y fundirse con ella hasta que no quedara espacio entre ambos.
Con una mano, Tobías acarició la curva de su espalda baja, mientras la otra rodeaba su figura. Su complexión imponente era tal que logró ocultar el pequeño cuerpo de Belén por completo bajo su abrazo.
Ante el ritmo arrollador de los besos de Tobías, las piernas de Belén perdieron toda su fuerza.
Terminó derrumbada contra su pecho, con los ojos cerrados, dejándose llevar por la tormenta de sensaciones.
Esto no tenía punto de comparación con la brutalidad y la frialdad con la que Fabián la había tratado en el pasado. Lo que Tobías le hacía sentir era tan abrumador que estaba a punto de perder la cabeza.
La temperatura en el probador se volvió asfixiante...
Pero, en el último segundo, la cordura logró abrirse paso entre la neblina del deseo.
Tobías sacudió la cabeza con violencia, forzándose a detenerse. Apoyó su frente contra la de Belén, intentando regular su respiración. Cada jadeo ronco que escapaba de él chocaba directamente contra los labios hinchados de ella.
El sonido de sus respiraciones agitadas llenaba el pequeño espacio, creando una atmósfera tan íntima como peligrosa.
Pasó un largo rato antes de que Tobías lograra recuperar un poco el control. Acercó los labios al oído de Belén y, con una voz rasposa que erizó toda su piel, le susurró:
—Eres una pequeña tentadora, vas a acabar conmigo... Con solo venir a cambiarte de vestido, me has tenido sudando frío allá afuera.
Mientras hablaba, le dio un suave mordisco en el lóbulo de la oreja.
Esa zona era increíblemente sensible para Belén. Encogió el cuello por reflejo, soltó un jadeo ahogado y le dio un golpecito en el pecho.
—¿Quién te dio permiso de entrar aquí? —le reclamó, tratando de sonar enojada.
Tobías bajó la mirada, encontrándose con sus ojos.
Belén notó que la mirada de él seguía empañada por el deseo salvaje que acababa de frenar.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....