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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1132

Al escucharla, Tobías soltó una carcajada encantadora. Inclinó la cabeza para mirarla y preguntó divertido:

—¿Apenas te vas dando cuenta, mi amor?

Sin saber qué más hacer con él, ella le dio un manotazo en el pecho:

—¡Sinvergüenza!

Pero él atrapó su mano en el aire, la presionó con fuerza contra su corazón y, clavando en ella una mirada profunda y seductora, le murmuró:

—¿De verdad serías capaz de lastimarme?

Al ver esos oscuros ojos, Belén sintió que era un abismo en el que estaba a punto de caer irremediablemente.

Prefirió apartar la vista. Forcejeó un poco para soltarse y le dijo:

—Tobías, ya es tarde, me tengo que ir.

Él la jaló de nuevo hacia sí, apoyó su frente contra la de ella y sentenció:

—Esta noche no te vas a ir.

Pensando en las consecuencias, ella se resistió un poco:

—No puedo. Si mi hermano se entera, se va a enojar muchísimo.

Tobías le levantó la barbilla suavemente y le dijo con toda tranquilidad:

—Hace un rato le mandé un mensaje a Leandro avisándole que no ibas a volver a casa a dormir. Y él ya me respondió que estaba de acuerdo.

Belén lo miró con pánico en los ojos:

—¿No me estás mintiendo?

Él se estiró para alcanzar su celular:

—Te lo voy a enseñar.

Tomó el celular de la mesa, desbloqueó la pantalla y le mostró la conversación de WhatsApp.

Ahí estaba, clarísima, la charla entre Tobías y Leandro Soler.

Tobías había escrito: —Leandro, Belén se quedó dormida aquí en mi casa. ¿Me das permiso de que pase la noche aquí?

Y unos diez minutos después, Leandro había respondido: —Entendido. Solo asegúrate de cuidarla bien.

A lo que Tobías agregó: —Gracias.

Y Leandro no había vuelto a escribir.

Viendo que Leandro había accedido a la petición, Belén todavía no se lo podía creer, así que entró a ver las publicaciones de los estados de ese contacto.

Capítulo 1132 1

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