Fabián comentó que el corazón de Belén ya no le pertenecía, pero ella no dijo nada.
Así, los dos se quedaron en un tenso silencio durante un buen rato.
Al final, fue Fabián quien se rindió primero; al mirar los ojos de Belén, no encontró ni un rastro del amor ni de la ilusión que alguna vez hubo en ella.
Ella lo miraba con una frialdad absoluta, una mirada tan gélida que parecía capaz de devorar a cualquiera.
—Baja del auto —dijo Fabián mientras descendía del vehículo.
Tal vez, por la costumbre de las atenciones de Tobías, ella se quedó esperando inconscientemente a que le abrieran la puerta.
Pero, al fin y al cabo, Fabián seguía siendo Fabián; jamás podría ser tan detallista como Tobías.
Tras bajarse, él caminó directamente hacia el interior de Vivienda Vista Clara.
Al ver su espalda alejarse, Belén volvió a la realidad.
Recordó de golpe que él era Fabián, no Tobías.
Ante ese pensamiento, dejó escapar una sonrisa amarga y empujó la puerta para salir.
Cuando Fabián cruzó la puerta principal, se detuvo al notar que Belén no lo seguía y miró hacia atrás.
Al verla acercarse, no dijo ni una sola palabra.
Cuando por fin lo alcanzó, ambos caminaron juntos hacia el interior de la residencia.
Apenas llegaron a la entrada principal, Jimena los vio regresar juntos.
Al ver a Belén, los ojos de Jimena se llenaron de asombro.
—¿Señora? —preguntó.
Al escuchar esa palabra, el corazón de Belén dio un vuelco.
Hacía mucho tiempo que no la llamaban así.
En ese instante, se sintió extrañamente aturdida.
Cuando volvió en sí, murmuró con ironía:
—¿Señora?
Fabián estaba a su lado y captó el tono amargo de sus palabras. Con una leve sonrisa, le preguntó:
—¿Acaso no lo eres?
Pero Belén no tenía ganas de discutir con él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....