Lo que fuera que él estuviera pensando ya no tenía la más mínima importancia para ella.
Sin importarle lo que acababa de decir, Belén comenzó a subir las escaleras lentamente.
Al llegar arriba, instintivamente se dirigió hacia la habitación de invitados, pero Fabián, que la seguía de cerca, la tomó del brazo y la llevó a la recámara principal.
Él encendió las luces y Belén notó que los muebles y la decoración seguían exactamente igual que siempre.
Se quedó perpleja y una duda asomó en su interior.
Al notar su desconcierto, Fabián se apresuró a explicarle:
—Desde que te fuiste, nada de esto ha cambiado.
Al ver la familiaridad de la habitación, Belén apenas podía recordar a la versión tan tonta que alguna vez fue.
Al sentir que los malos recuerdos la invadían, se sintió incómoda. Se frotó la frente y habló con voz ronca:
—Puede que la habitación no haya cambiado, pero yo sí lo hice.
Al notar su actitud tan distante y fría, Fabián soltó de repente:
—Tengamos otro hijo.
Al escucharlo, Belén lo miró con total incredulidad.
—¿Todavía sigues pensando en eso?
—Sí —respondió él sin dudar.
A pesar de su firme respuesta, a ella le importó muy poco. Simplemente le preguntó:
—Ya cumplí con mi parte y regresé, ¿y tú? ¿Cuándo planeas donarle la médula a Hugo?
Fabián se quedó helado por un segundo.
—Lo haré, pero no ahora.
—¿Y si me estás mintiendo? —preguntó ella con cierta inquietud.
La respuesta de Fabián fue tan segura como rotunda:
—No te mentiría.
Pero Belén no le creía del todo.
—¿De verdad crees que me voy a conformar con simples palabras?
Fabián se acercó a ella paso a paso. Bajó la cabeza, miró sus pestañas que temblaban ligeramente y murmuró:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....