Al ver su actitud, Belén se apresuró a intervenir.
—Fabián, ¿de verdad vas a ser tan cruel? La presentaste ante todos como tu esposa, y ahora que están a un paso del altar, ¿simplemente la vas a botar? ¿Crees que esto es justo para ella?
Fabián se detuvo en seco. Después de un breve silencio, se limitó a responder:
—Lo único que sé es que la decisión que tomé fue guiada por mi corazón.
Desde lo más profundo de su ser, deseaba que la persona a su lado fuera Belén.
Tras decir eso, salió de la recámara sin titubear.
Belén se quedó acostada en la cama, perpleja, observando el halo de luz de la lámpara.
Al poco tiempo, Fabián llegó a la entrada de Vivienda Vista Clara.
Cuando Frida lo vio salir, la tristeza en sus ojos fue reemplazada instantáneamente por una chispa de alegría. Se adelantó hacia él y le preguntó con desesperación:
—Fabián, ¿ya no me quieres?
Al verla llorando desconsolada, sintió una punzada en el corazón. Sin embargo, le respondió con frialdad:
—Frida, tú y yo nunca fuimos el uno para el otro.
Los ojos de ella se llenaron de lágrimas nuevamente.
—¿Por qué?
—No hay porqué. Solo seguí los dictados de mi corazón.
—¿Y yo? ¿Qué soy yo para ti entonces? —le reclamó, casi al borde del colapso.
—Tal vez sí llegué a amarte en algún momento.
—¿Crees que con esa simple excusa me vas a dejar tranquila? —preguntó ella, con los ojos enrojecidos.
—Te preparé una compensación económica.
Frida soltó una carcajada llena de desdén.
—¿Una compensación? ¿Acaso el dinero lo arregla todo?
El rostro de Fabián se oscureció.
—Entonces, dime. ¿Qué es lo que quieres?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....