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Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 137

El sol apenas comenzaba a asomar cuando las luces de Entretenimiento Guzmán ya brillaban a todo lo que daban.

La sala de juntas estaba repleta; incluso había más gente que la última vez que Florencia había estado ahí.

Cuando Florencia llegó, varios directivos no perdían oportunidad de arremeter contra Thiago.

Yago, quien la vez pasada había sido el que más gritó, en esta ocasión solo permanecía sentado, con la mirada oscura, sin intervenir.

Gilda fue la primera en notar la llegada de Florencia. Se levantó y la condujo al interior de la sala.

Bastó con que Florencia cruzara el umbral para que se hiciera un silencio sepulcral. Nadie se atrevía ni a respirar.

De pronto, tras ese instante de parálisis, uno de los directivos golpeó la mesa con fuerza y tronó:

—¿Así que usted es la señorita Villar? ¿Esto es lo que trae como prueba de que no plagió?

—Nos viene a aventar dos papeles llenos de dudas y, para colmo, su propio esposo los desmiente. ¿Ustedes creen que el Grupo Guzmán es su broma personal?

Hasta hace poco, lo único que preocupaba a esos altos mandos era el posible plagio, pero ahora, tras la publicación de un comunicado oficial del Grupo Fuentes, todo había cambiado de golpe.

Mientras ellos batallaban en redes sociales usando las pruebas que Florencia les había dado, enfrentándose a Entretenimiento Luna de Diamante, el Grupo Fuentes —que en teoría debía respaldarla— salió a desmentirla públicamente, dejando a quienes la defendían en ridículo.

—¿Se dan cuenta de cómo nos dejan parados? Ahora todo el mundo va a decir que los de arriba en el Grupo Guzmán no ven ni lo que tienen de frente, que tratamos como joya a una plagiadora.

Florencia escuchaba cada palabra como si le clavaran agujas. Aunque sentía el corazón apretado y apenas podía respirar, no podía negar lo que decían. Que el Grupo Fuentes saliera en ese momento solo agravaba la situación, como si le hubieran dado una puñalada por la espalda al Grupo Guzmán.

El daño ya no era solo la acusación de plagio. Viéndolo de otro modo, aunque no hubiera sido su intención, sus acciones hacían parecer que era una espía enviada por la competencia para hundirlos.

—La vez pasada, la señorita Villar aquí era bien parlanchina, ¿no? ¿Y ahora? ¿Será que desde que entró al Grupo Guzmán ya traía todo planeado? —reviró el mismo directivo, mirándola con desdén.

—No… yo entiendo que cualquier cosa que diga suena hueca, pero les juro que jamás he plagiado nada. Lo del comunicado del Grupo Fuentes yo también me acabo de enterar. Les pido solo un poco de tiempo, prometo aclarar todo y darles una explicación —respondió Florencia, con la voz tan ronca que apenas salía.

—¿Darte tiempo? ¿Y quién nos lo da a nosotros?

—¿Tienes idea de lo que se dice allá afuera? Por tu culpa, en solo una noche, las acciones del Grupo Guzmán cayeron tres puntos y siguen bajando. ¿Tú vas a responder por eso? —aventó Yago, sin concesiones.

Todos la miraban, como si quisieran devorarla viva. En esa sala enorme, Florencia se sintió más sola que nunca, temblando, sin saber siquiera por dónde empezar a defenderse.

Ni ella misma entendía lo que pasaba con el comunicado del Grupo Fuentes.

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