Entrar Via

Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 89

Florencia no supo en qué momento la llamada se cortó.

Martina, por supuesto, no podía esperar que alguien borracho le fuera a responder; Florencia tampoco obtuvo ninguna respuesta.

Salvador se recargó en ella, como si se hubiera quedado dormido, completamente inmóvil. Florencia, fastidiada, lo empujó hacia el sofá y solo entonces pudo recuperar su celular para marcarle a Noah.

La llamada entró rápido, pero al escuchar la petición de Florencia, Noah dudó, tartamudeó un buen rato y al final no le dio una respuesta concreta.

Cuando Florencia intentó llamarlo de nuevo, ya nadie contestó.

Lo mismo pasó al intentar desde el celular de Salvador: pura llamada perdida, ni una respuesta.

Con el estómago rugiéndole, Florencia tampoco tenía demasiadas ganas de seguir pendiente de Salvador, así que fue a la cocina a prepararse algo de comer.

Apenas encendió la estufa, escuchó el sonido de la puerta corrediza detrás de ella. Un hombre apestando a alcohol se apoyó en el marco de la puerta, la ropa desarreglada, dejando ver un pecho musculoso.

Seguro lo despertó el ruido en la cocina, porque tenía la mirada perdida y la expresión confundida, como si no supiera dónde estaba.

—Ya que despertaste, mejor vete. Esto no es un refugio, señor Fuentes, así que sería bueno que no viniera tanto —soltó Florencia, con la voz cortante.

Salvador ni le respondió. Se remangó y entró a la cocina.

—Déjame, yo me encargo.

La hizo a un lado con la mano.

—Nuestra Flor no tiene que meterse en estas cosas. Para la próxima, mejor llama a tu esposo.

Su voz seguía ronca, pero tenía esa cualidad magnética que no se puede explicar con palabras.

Florencia lo observó mientras se lavaba las manos y, con una destreza que desmentía su estado, prendía el sartén y agregaba aceite. Se veía como todo un hombre de casa.

Pero cuanto más perfecto se mostraba, más sentía Florencia que algo le apretaba el pecho.

Esa escena, la había imaginado tantas veces antes de casarse con Salvador. Un sueño tan simple y, a la vez, tan lejano.

En todo un año de expectativas, él jamás se molestó en saber lo que ella quería.

Y ahora…

Ahora que ese anhelo se hacía realidad frente a sus ojos, Florencia solo podía pensar que le habían dado un caramelo caducado: seguía siendo dulce, pero algo dentro le provocaba un rechazo imposible de ignorar.

—Salvador —dijo Florencia, con el tono cansado—, ¿no te cansas de jugar conmigo?

—Flor, ya despedí a Martina —soltó Salvador.

Eso Florencia ya lo sabía.

Ahora que lo escuchaba de sus propios labios, no sentía nada especial. Contestó por compromiso:

—Ajá, ¿y luego?

Salvador la miró.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano