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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 618

Las mejillas del director Espinoza adquirieron un leve tono rojizo, la emoción era tal que hasta las arrugas de las comisuras de sus ojos temblaban.

—Es que esto... esto... De verdad, estoy tan emocionado que no sé ni qué decir.

Nelson lo miró con calma y preguntó:

—¿Estás dispuesto?

El director Espinoza sujetó con fuerza los documentos, tragó saliva y respondió:

—Por supuesto que sí, pero si lo hago, va a ser muy difícil explicarle a Arturo.

La voz de Nelson sonó firme y profunda:

—De mi abuelo me encargo yo. Tú haz lo que te toca, hazlo bien y esto será tuyo. Si no lo haces o si sale mal, entonces esto no tiene nada que ver contigo.

El director Espinoza parecía estar en un verdadero dilema. No dejaba de tragar saliva, sus ojos iban y venían, dudando.

Pasó un momento hasta que, como si por fin hubiera tomado una decisión, levantó la cabeza:

—Señor Nelson, ¿de verdad puede asegurarme que Arturo no va a venirse contra mí?

Nelson asintió:

—Te lo aseguro. Haz tu trabajo sin miedo, yo quiero ver resultados.

El director Espinoza apretó los dientes:

—Señor Nelson, ¿puedo saber por qué está haciendo esto?

Nelson bajó la mirada y guardó silencio un instante.

El director Espinoza volvió a llamarlo, dudoso:

—Señor Nelson...

—Supongo que... simplemente no me deja en paz la conciencia.

Eso fue lo único que dijo Nelson.

El director Espinoza claramente malinterpretó el motivo, soltó una risita:

—Vaya, no sabía que el señor Nelson era de los que defienden a los demás. Empresas tan podridas como ésta sí que merecen una buena investigación. Entiendo, le daré una respuesta que lo deje satisfecho.

Nelson, consciente de la confusión, no se molestó en corregirlo y asintió ligeramente.

—Entonces, estaré esperando.

...

A la mañana siguiente, apenas abrió los ojos, Gisela recibió una llamada insistente de Delia.

—Gisela, métete a internet, ¡pero ya!

Todavía medio dormida, Gisela abrió la app de videos cortos de Códice Avanzado.

El primer video que apareció era sobre Hernán: una noticia de último minuto, directo de un reportero en el lugar.

Montones de periodistas y curiosos se agolpaban en la entrada de una casa; todos empujaban y trataban de ver algo.

Gisela reconoció de inmediato la casa: era la mansión de Hernán.

Un reportero, micrófono en mano, decía:

—Buenas, amigos. Aquí estamos desde la primera línea de noticias. Se ha confirmado que la oficina de control ya está al tanto de la controversia de Hernán. Tras una investigación, parece que las acusaciones de malversación de fondos y robo de secretos comerciales son ciertas. En este momento, la oficina de control ya se llevó a Hernán para que colabore en la investigación.

A mitad del video, Gisela entrecerró los ojos.

Al fondo, vio a Hernán, apenas vestido con pijama, escoltado por funcionarios formales de la oficina de control, subiendo a un carro.

En ese instante, la multitud se abalanzó, armando un escándalo. Algunos gritaban:

—¡Bien hecho! ¡Así se hace!

—Hernán es un empresario sin alma, esto se tenía que investigar.

Gisela echó un vistazo a los temas que estaban en tendencia bajo el video: [Respuesta oficial al caso Hernán].

Delia suspiró al otro lado de la línea:

—De verdad que tu plan funcionó. No han pasado ni cuatro días y ya llegaron los de la oficina de control.

Gisela, sin embargo, guardó silencio de pronto.

Después de un rato, murmuró:

—¿Tan rápido se movió la oficina de control?

Delia preguntó:

—¿Y eso qué? ¿No es mejor así? ¿O hay algo que no te cuadra?

Gisela negó:

Capítulo 618 1

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