Para Patricio, fue como conocer a Jazmín por primera vez.
En sus recuerdos, ella siempre estaba escondida en un rincón, sin ninguna presencia, obediente, tímida y miedosa, ignorada por todos.-
Hoy se daba cuenta de que toda esa inocencia y timidez eran pura farsa.
—Imposible.
Por culpa de su propio padre, Patricio odiaba profundamente la infidelidad.
Lo de esta noche fue un accidente.
Pero jamás cometería el mismo error dos veces.
—Tres meses —dijo Jazmín con una sonrisa—.
—Solo acuéstate conmigo por tres meses, y borraré todas las fotos y videos.
—Si no aceptas, publicaré el video y luego me tiraré por la ventana. Cuando muera, nadie va a creerte.
Mientras hablaba, Jazmín se bajó rápidamente de la cama, abrió la ventana y se sentó en el alféizar.
Levantó la barbilla, luciendo triunfante:
—Mi vida no vale nada, pero el intocable heredero de los Herrera llevará la marca de un violador por el resto de su vida.
Claro que no, pensó. Ximena y los suyos son los que no valen nada. Yo voy a vivir una vida espléndida.
—¿Qué haces? —Patricio la miró incrédulo. Ella tenía medio cuerpo en el vacío, y sus ojos reflejaban una locura obsesiva.
Su instinto le decía que Jazmín hablaba en serio.
—¡Bájate de ahí!
Patricio apretó los puños con fuerza:
—Te lo digo por última vez, ¡bájate!
Al final de cuentas, era la hermana menor de una familia amiga, a quien conocía desde niña. Aunque lo hubiera drogado esa noche, Patricio no sería capaz de verla morir.
—No lo haré, a menos que aceptes.
—¿Por qué? —preguntó Patricio, expresando su desconcierto.
Jazmín ladeó la cabeza con una sonrisa.
Por supuesto, porque drogarlo y llevarlo a la cama era la forma más rápida de lograr que Patricio se fijara en ella y no la olvidara.
Patricio ya estaba enamorado de Ximena. Además, por sus traumas de la infancia, aborrecía que intentaran seducirlo.
Si usaba métodos convencionales, le tomaría una eternidad, y sin garantía de éxito.
La familia Herrera era estricta y tradicional. Al crecer ahí, Patricio desarrolló un fuerte sentido moral.
Sumado a que su padre fue la gran oveja negra por sus aventuras amorosas.
Y a que de niño vio a su madre quitarse la vida, Patricio repudiaba la infidelidad más que cualquier persona.
—Patricio, la verdad es que me gustas.
Los ojos de Jazmín se llenaron de lágrimas, y gruesas gotas rodaron por sus mejillas de porcelana.
Ya lo había presionado bastante, ahora tocaba mostrarse vulnerable.
—De verdad, de verdad me gustas. Me gustas desde que éramos niños. Pero eres tan increíble, que solo me quedaba admirarte en secreto.
—Quise esforzarme para ser mejor y así, algún día, poder acercarme a ti.
La voz de Jazmín se quebró, fingiendo pequeños sollozos:
—Pero lo único que gané fue ver cómo estabas a punto de unirte a la familia con Ximena. Ya no lo soporté más, estuve a punto de enloquecer.
Con los ojos desbordando grandes lágrimas, rogó:
—Solo por unos meses. Tómalo como un cierre para mis más de diez años de amor no correspondido. Quédate conmigo, ¿sí?
—Patricio, no estás siendo infiel, solo me estás salvando. Por favor, sálvame.

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