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Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1493

Y así como era, resultaba realmente fascinante.

Gaspar sintió un nudo en la garganta. Tomó la botella de agua que tenía al lado, la abrió y bebió un trago.

A eso de las seis y media, Micaela terminó de hablar con Franco. Él sonrió y dijo:

—Señor Ruiz, señorita Micaela, les he preparado la cena en el restaurante francés del tercer piso. Que disfruten su comida.

—Gracias —dijo Gaspar, mirándolo con aprecio.

Cuando Franco salió, Micaela se quedó parada frente al ventanal, cruzada de brazos, mirando cómo se encendían las luces de la calle una tras otra, perdida en sus pensamientos.

Detrás de ella, Gaspar se levantó. Al ver su silueta delgada, sintió un impulso repentino de ir a abrazarla.

Sin embargo, su razón terminó por aplastar esa idea.

El precio de ser demasiado racional y contenido era, sin duda, retrasar el disfrute.

Micaela miró su reloj y se giró hacia él.

—Vámonos al restaurante.

Pero vio que él solo la miraba sin moverse. Micaela se extrañó un poco.

—¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara?

—No —Gaspar negó con la cabeza, sonriendo, y suspiró—: Solo estaba pensando que cada día eres más impresionante, doctora Micaela.

Micaela arqueó una ceja.

—No puedo quedarme sin saber nada, ¿no?

Gaspar contuvo la respiración un momento y la miró con sinceridad.

—Lo digo de corazón, Mica. Me alegra mucho verte así ahora.

Micaela levantó la vista y se encontró con sus ojos. El aire entre los dos cambió al instante.

Ella notó su franqueza y asintió.

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