Entrar Via

Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1652

Un año después.

Octubre, Estocolmo.

La luz del amanecer se filtraba por la rendija de las cortinas del hotel, dibujando manchas doradas sobre el piso. Micaela estaba de pie frente al gran ventanal, mirando el paisaje. Por alguna razón, su corazón latía deprisa.

A sus espaldas, unas manos grandes rodearon su cintura.

—¿No puedes dormir? —preguntó el hombre con voz ronca de recién despertado, apoyando la barbilla en su hombro.

Micaela se recargó contra su pecho y asintió levemente.

—¿Estás nerviosa? —Él le dio un tierno beso en el cuello.

—Un poco —respondió Micaela asintiendo, tras pensarlo un momento.

Él la hizo girar para quedar frente a frente. A la luz de la mañana, los ojos de Gaspar brillaban de manera especial.

—Sin importar el resultado, para mí ya eres la ganadora —dijo él.

Micaela lo miró y sintió que una cálida sensación le llenaba el pecho.

A lo largo de ese último año, él la había acompañado a vivir tantas cosas. En cada paso que daba, Gaspar siempre había estado ahí.

—Gracias —dijo Micaela, levantando la mirada hacia él.

—¿Gracias a quién?

—¡A ti!

—¿Y qué soy tuyo?

Micaela se quedó sin palabras.

Ella no era el tipo de mujer que se la pasaba diciéndole «mi amor» o «marido» a cada rato. Incluso cuando recién se casaron en el pasado, nunca lo hacía; simplemente no estaba acostumbrada.

Pero era evidente que cierto hombre moría de ganas por escucharlo.

—A mi marido —confesó Micaela, bajando la mirada con una sonrisa.

—Me encanta que me digas así. —Gaspar le dio un beso a modo de recompensa y luego sonrió—. No hay de qué. ¡Andando, ya es hora de prepararnos!

***

La ceremonia de entrega de los Premios Nobel se llevó a cabo en la Sala de Conciertos.

Micaela llevaba un vestido azul marino hecho a la medida; tenía el cabello recogido, lo que dejaba a la vista la elegante línea de su cuello. Gaspar, enfundado en un traje negro impecable, se mantuvo a su lado, siguiéndola en todo momento con la mirada.

En ese instante, Micaela respiró hondo y, de pronto, los nervios se esfumaron. El simple hecho de poder estar ahí ya era un sueño hecho realidad para ella.

No cabía ni un alfiler en la sala. Científicos de todo el mundo, figuras políticas y miembros de la realeza se habían reunido en aquel lugar.

Micaela se sentó en primera fila, con Gaspar justo a su lado.

Cuando el presentador anunció el premio de Medicina, a Micaela le dio un vuelco el corazón.

—...otorgado a la científica de Isla de Quetzal, la doctora Micaela, en reconocimiento a sus descubrimientos revolucionarios en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas y su extraordinaria contribución a las aplicaciones clínicas de la tecnología de interfaz cerebro-computadora.

La sala entera estalló en un aplauso ensordecedor.

Micaela se quedó congelada de la sorpresa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Divorciada: Su Revolución Científica