Poco después, los que estaban afuera escucharon con claridad ruidos en el interior. Rafael se puso alerta y ordenó:
—Derriben la puerta.
Los sicarios obedecieron.
Bastaron unos cuantos golpes para derribar la vieja puerta. Varios irrumpieron en la vivienda. Rafael entró detrás de ellos.
Al registrar el dormitorio, encontraron a Emilio cuando intentaba escaparse por la ventana. Por desgracia para él, los sicarios lo descubrieron y lo jalaron hacia atrás.
Rafael se quedó de pie en la deteriorada sala principal, a la que su porte distinguido le daba un encanto antiguo.
Uno de los sicarios sacó a Emilio a rastras, sujetándolo por detrás del cuello de la camisa, y lo arrojó frente a Rafael.
—Este desgraciado estuvo a punto de escaparse por la ventana.
El sicario se frotó la muñeca y miró a Emilio con desprecio. Aunque Emilio era alto y tenía los músculos marcados gracias al ejercicio, aquello no le servía de nada. Frente a esos sicarios profesionales, no tenía la menor oportunidad.
Emilio se levantó del suelo y fingió desconcierto.
—¿Qué quieren? No les hice nada, ¿o sí?
Se esforzaba por aparentar calma. Tenía la típica cara de un muchacho guapo y alegre. Rafael no lo recordaba.
—Dime todo lo que sabes. No me obligues a recurrir a métodos que no debería usar.
Rafael lo miraba y hablaba con un tono que no admitía negativas. Emilio se quedó paralizado. No sabía por qué, pero la actitud dominante de Rafael lo asustaba.
—De verdad no sé a qué te refieres. ¿No te acuerdas de mí?
—Soy yo, Emilio. De niños jugábamos juntos, éramos vecinos.
—En aquella época, Alexis y yo éramos muy amigos. Fuimos juntos al preescolar y a la primaria...
Emilio también pasó su infancia entre lujos, como hijo de una familia adinerada. Pero todo cambió cuando se fue al extranjero. Esa misma noche iba a regresar allá para seguir con su vida.
Los ochocientos mil dólares que le había sacado a Alexis le alcanzaban para vivir muy bien a su regreso. Había elegido el lugar más escondido y miserable que encontró para evitar que lo localizaran. Aunque ya tenía dinero, ni siquiera se atrevía a hospedarse en un hotel.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....