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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 20

Capítulo 20 Al ver que Rafael le preguntaba con tanta seriedad, Vanessa sintió que debía responderle con la misma honestidad.

—¿Arrepentirme?—dijo con franqueza.— Nunca tomo decisiones de las que me arrepienta después. Además, me di cuenta de que estar casada contigo no es una mala idea. Solo necesito que me trates bien; ya sufrí demasiado y no estoy dispuesta a aguantar ni un desplante más.

Rafael sintió que el alma le volvía al cuerpo y por fin pudo relajarse. Soltó sus manos y en sus ojos oscuros apareció un brillo de ternura imposible de ocultar.

—Entonces —dijo intentando contener sus emociones—, ¿eso quiere decir que estás a gusto conmigo?

Vanessa bajó la mirada, sumida en sus propios pensamientos, y no notó cómo le cambió la expresión. Volvió a verlo a los ojos para responder.

—Me parece bien. No solo como esposo, sino también para lo que venga después... En fin, mientras tú no pidas el divorcio, yo tampoco lo haré.

Antes, le tenía miedo porque siempre se portaba muy serio, como si le cayera mal. A pesar de eso, nunca llegó a detestarlo, y ahora que convivían, le gustaba mucho su sentido de la responsabilidad y la forma en que sabía hacerse cargo de las cosas.

Al escucharla, Rafael sonrió.

—¿A qué te refieres con "lo que venga después"?

¿Al futuro padre de tus hijos? —Se inclinó hacia ella y su aliento cálido le rozó la mejilla, poniéndola roja.

Vanessa sintió que le faltaba el aire.

Tenía la cara tan encendida que parecía que iba a evaporarse; se sintió acorralada por la cercanía de él y se apresuró a poner las manos sobre su pecho para empujarlo.

—Habla bien, no te me acerques tanto —murmuró mientras se mordía el labio.

Era de piel muy blanca, así que, con ese sonrojo, se veía preciosa, como una rosa en pleno esplendor que daban ganas de protegera toda costa.

—Está bien, me esforzaré por ser un esposo ejemplar y, en un futuro, el padre de tus hijos — prometió él con un tono de voz bajo y seguro mientras recuperaba su postura, aunque sus ojos seguían fijos en ella.

Por la forma en que hablaba, Vanessa pensó que él también estaba conforme con su matrimonio.

Guardó silencio un momento y luego le dijo con mucha sinceridad:

Vanessa sintió una pequeña tristeza, pero descartó el sentimiento. A fin de cuentas, lo de ellos era solo un matrimonio por contrato.

***

Un día antes de ir al registro civil.

—¿En serio lo pensaste bien? ¿En serio te vas a casar con Vanessa? —Natalia le tomó la mano con nerviosismo, mostrando mucha culpa.

—Si todavía no estás seguro, no quiero que lo hagas solo por compromiso conmigo. Por favor, no te sacrifiques así.

Parecía que Natalia iba a echarse a llorar en cualquier momento; se veía tan frágil que daba lástima. Cada vez que alguien mencionaba a Vanessa, la expresión de Alexis se volvía sombría y llena de fastidio.

—Es la única forma de que mi hermano deje en paz a Mauricio y a su familia.

Se talló la frente, harto. No podía creer que Vanessa estuviera llegando a tales extremos para salirse con la suya; ahora hasta su hermano estaba de su parte. El papá de Mauricio había querido ir a pedir disculpas personalmente, pero Rafael ni siquiera aceptó recibirlo.

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