Capítulo 386
Rafael trabajaba con la cabeza hundida entre los documentos, pero al notar la extraña actitud de Ricardo, levantó la mirada y lo observó con detenimiento.
-¿Qué pasó?
Ricardo seguía dudando.
-Si no lo vas a decir, entonces quédate callado -le dijo Rafael con fastidio.
Ricardo, al darse cuenta de que esos dos días su jefe había tenido pésimo humor, se apresuró a responder:
-Es algo sobre la señora. El Grupo León está en problemas: Bernardo está intentando arrebatarle la dirección interina.
La expresión severa de Rafael se entristeció de golpe. La mano con la que sostenía la pluma quedó rígida. Pocos segundos después, ordenó:
-Investígalo.
-Sí, señor.
Antes de salir, Ricardo le dedicó una última mirada larga y dejó escapar un suspiro.
***
A las tres de la tarde, Vanessa fue a la planta manufacturera.
Esperó cuarenta minutos en la sala de juntas antes de que Armando Cervantes, director de la planta, apareciera por fin.
-Una disculpa, hay demasiados asuntos en la fábrica, en serio no me doy abasto.
Cervantes era un hombre de cuarenta y tantos, de complexión delgada y aire astuto. Miraba a Vanessa con desprecio; para él, no era más que una muchachita sin experiencia.
Ella lo observó con frialdad y, con un deje sarcástico, le dijo:
-No se preocupe. Si con algo tan pequeño como atenderme puede entretenerse tanto, con razón no cumple los plazos de entrega.
Cervantes puso mala cara.
-¿Qué dijo?
-¿Qué pasa? ¿No solo trabaja sin planeación, sino que también está sordo?
El rostro de Cervantes terminó por desencajarse.
Daniel, a un lado, se aguantaba la risa.
Vanessa movió los dedos haciéndole una seña.
Daniel sacó un documento y se lo entregó a Cervantes.
-Si en tres días no entregan los vehículos como se acordó, voy a demandarlos conforme a la ley. Y entonces ya puede ir preparando la indemnización -expuso Vanessa su propósito de forma limpia y directa. Su voz era suave y templada, pero su actitud, férrea.
La tuvieron manipulada psicológicamente por varios años y terminó volviéndose cautelosa, insegura en todo lo que hacía.
Después conoció a Rafael. Él la fue guiando con paciencia y ella dejó de dudar de sí misma como antes.
Le agradecía a Rafael, pero también él la había decepcionado varias veces.
Mirando todo lo vivido, comprendió una verdad.
Quien depende de otros queda a la deriva.
Era mejor hacerse fuerte y convertirse en su propio sostén.
-Regresemos.
Vanessa dejó a un lado sus pensamientos. Lo que tenía que hacer ahora era proteger al grupo y no permitir que otros se lo arrebataran.
De lo contrario, en una semana...
No se atrevía a pensar en las consecuencias de perder el grupo.
Vanessa se serenó y estaba por irse cuando, de pronto, varios autos entraron al predio.
De ellos bajaron varias personas, y al ver una figura entre ellas, las pupilas de Vanessa se dilataron un instante.
Aquella persona dirigió la mirada hacia ella, pareció reconocerla y caminó en su dirección.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....