Capítulo 421
Leandro no se quedó tranquilo y se mantuvo afuera esperando.
Cuando Vanessa salió y lo vio, arqueó una ceja, sorprendida.
-¿Te quedaste todo este rato esperándome?
-Tenía miedo de que terminaras a los golpes con él -contestó Leandro.
Se notaba que lo decía en broma. Ella siguió caminando hacia la salida y respondió con una sonrisa tenue:
-No vale la pena. Cuando uno reclama a los golpes es porque ya no se tiene más recursos.
Quería irse, terminar con todo.
Le bastaba con eso.
Aquellos cinco años no lo había entendido; si a estas alturas seguía sin entenderlo, entonces se lo merecería.
Leandro quedó perplejo.
Se notaba que Vanessa ya había renunciado a
Rafael.
El día anterior él la había salvado, y aun así ella parecía restarle importancia.
Si no estuviera tan herida, no reaccionaría de esa manera.
Los dos se fueron del lugar.
Apenas salieron, Camila emergió de entre las sombras. Apartó la mirada que los seguía y entró rápidamente al salón de descanso. Empujó la puerta y se encontró con Rafael, que ya se marchaba.
Lo rodeaba un aire sombrío, una atmósfera pesada, y la tristeza le teñía la mirada.
-Rafa, ¿te sientes mal?
Se asustó al verlo así; pensó que algo le pasaba y se puso muy nerviosa.
Él no se dignó siquiera a mirarla; no quiso malgastar ni una palabra y pasó por su costado.
Aquella indiferencia la sacó de quicio.
Él ya había salido a paso rápido, y Camila, con el pecho agitado de ira, corrió tras él.
-Ella ya ni siquiera quiere dirigirte la palabra, ¿para qué le ruegas si te desprecia? Yo te quiero tanto, ¿por qué no puedes mirarme ni una sola vez?
Su reclamo resonó por el pasillo, mientras el área del salón de descanso permanecía en silencio.
Rafael detuvo sus pasos y volteó con sarcasmo.
-¿Tú? ¿Con qué derecho?
Sus palabras eran hirientes y tajantes.
Sobre todo esa mirada de desprecio: la lastimaba tanto que la hacía desear morir.
él y de cada latido de su corazón.
En ese momento, su celular sonó. Del otro lado llegó una voz temblorosa.
-Señorita Zárate, Marcos Fonseca ya está bajo custodia de la policía. ¿Ahora qué hacemos?
Ella ocultó todas sus emociones y, una la mirada siniestra, ordenó:
-Dale doscientos mil dólares y que cierre la boca; de lo contrario, acabo con toda su familia.
Colgó con la cara transformada en una máscara de odio, tan llena de rencor que rechinaba los dientes.
"Vanessa, algún día te voy a destrozar".
***
Vanessa y Leandro regresaron directamente a la empresa. Justo a las cuatro había una reunión y todos la estaban esperando.
Llegaron puntuales.
Daniel vio que venían y salió a recibirlos, emocionado.
-Señorita, estuvo usted increíble. Todos en la empresa vimos la transmisión en vivo, ya no habrá nadie que se atreva a cuestionarla.
El peso de esa transmisión era más que obvio.
-No seas adulador, esta batalla todavía no la ganamos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....