Capítulo 420
Vanessa se dirigió con Leandro hacia la sala de descanso.
Detrás de ellos, una figura de traje oscuro se acercó a paso rápido.
-Vanessa.
Rafael los llamó con voz familiar y tranquila, y enseguida apareció frente a los dos con su porte imponente. Su mirada de acero se cruzó con la de Leandro.
-Señor Cisneros -saludó Leandro, sin emoción alguna.
-Tengo algo que decirle. -El tono de Rafael fue categórico, no admitía negativa.
Leandro vaciló y miró a Vanessa. Si ella no quería atenderlo, él no se iría de ahí.
Pero Vanessa terminó por asentir.
-Espérame un momento.
Leandro inclinó la cabeza y le recomendó:
-Si me necesitas, llámame.
Rafael mantenía los párpados bajos y la cara indiferente. El traje a la medida le acentuaba un aire frío; parecía de piedra.
Cuando Leandro se fue, Vanessa le clavó una mirada severa.
-¿Qué más tiene que decirme?
Mientras hablaba, empujó la puerta de la sala de descanso y entró.
Rafael la miró y recuperó la ternura de siempre.
Aunque ella lo tratara con tanta indiferencia, él no se molestó y la siguió al interior.
-Tu discurso fue brillante, tuviste mucha presencia. Los ingenieros del sector ya están rendidos a tus pies.
Hacía un rato, un grupo de ingenieros había rodeado a Vanessa para pedirle asesoría técnica. Él lo había observado desde un costado: tranquila, profesional, manejándose con soltura, como una persona totalmente renovada. Era lo que siempre había deseado ver en ella.
Sin embargo, ahora que por fin lo veía con claridad, ellos habían terminado así. En un instante, sintió un torbellino de emociones.
Vanessa se sirvió un vaso de agua tibia sin dignarse a mirarlo.
-Si ya terminó, señor Cisneros, puede irse.
Su actitud seguía siendo esquiva y tajante, ni siquiera quería cruzar una palabra de más con él.

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