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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 429

Capítulo 429

Los demás ya habían llegado.

Vanessa entró con un traje sastre impecable, su larga cabellera rizada ondeaba sobre los hombros y le daba un aire fresco y decidido. Apenas se sentó en la cabecera, Bernardo, ubicado en el primer lugar de la fila izquierda, se apresuró a tomar la palabra:

-El plazo de siete días ya se cumplió, Vanesita.

Hasta donde sé, aunque manejaste muy bien la huelga de la obra, los fabricantes de autos siguen presentando quejas. Los vehículos eléctricos son ahora el proyecto prioritario del grupo. Si no resuelves este asunto, sigues sin poder asumir la dirección.

Vanessa se recostó con aire despreocupado en el respaldo.

-¿Y entonces?

-Pues...

Bernardo arrojó sobre la mesa el contrato del antiguo proveedor de partes.

-Por consideración a mí, aceptan seguir suministrándonos.

Daniel nunca había visto semejante descaro. Tomó los papeles y se los entregó a Vanessa, inciuso los abrió con atención para que ella los revisara.

Efectivamente era un acuerdo complementario firmado, con cláusulas que seguían el esquema de la colaboración previa. La otra parte incluso ofrecía un descuento del tres por ciento.

-En cuanto yo asuma formalmente el grupo, este contrato entrará en vigor. -Bernardo sonrió confiado-. Después de este asunto, creo que todos los miembros del consejo sabrán quién es más apto para dirigir el grupo.

A los directivos solo les importaban los intereses.

Se quedaban con quien los hiciera ganar más dinero.

Alguien le preguntó a Vanessa:

-Señorita, si usted no puede resolver este asunto, lo natural sería dejar que el señor Bernardo asuma el control del grupo.

Bernardo se acercó con aire triunfal por detrás de Vanessa, apoyó ambas manos en lo alto del respaldo y se inclinó hacia ella.

Sonrió con gusto.

-Vanesita, al final eres joven todavía. Es normal que no sepas manejar estas cosas. Tranquila, antes de que el abuelo despierte, administraré bien el grupo...

-Es una de las cinco marcas líderes del país -dijo Vanessa-, y desde hace tiempo es un competidor fuerte de Luminar. En los negocios hay que tener palabra. Luminar nos quiso extorsionar aprovechando el momento, y de ahora en adelante no volverá a figurar en nuestra lista de proveedores.

Habló con firmeza, su postura era inflexible.

Daniel tomó la palabra para exponer, uno por uno,

los asuntos que ella había resuelto en los últimos días. No solo el grupo había salido de la crisis, sino que varias empresas extranjeras manifestaban interés en colaborar. Sus acciones en bolsa, en lugar de caer, subieron.

Esta vez, Vanessa había dado un giro espectacular a la partida.

Al ver la ola a su favor, el consejo no tenía motivos para oponersea que ella asumiera el control del grupo. Por unanimidad aprobaron nombrarla oficialmente directora ejecutiva interina.

-La señorita León tiene verdadero talento para los negocios. Parece que se cumple aquello de "de tal palo tal astilla, pero mejor". El señor Roberto puede estar tranquilo.

-Así es, si la empresa queda en manos de la señorita León, no tenemos ninguna objeción.

Las expresiones de los directivos se tornaron serviles. Uno tras otro, incluso los consejeros que Bernardo había comprado de antemano, terminaron pasándose al bando de Vanessa.

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