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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 456

Capítulo 456

Tras el rechazo, Sergio salió apresurado de la habitación del hospital.

Bianca no se molestó. Observó la dirección por la que se había marchado y levantó una ceja con seguridad.

¡Tarde o temprano caería!

Vanessa volvió a su departamento y fue sin perder tiempo al estudio a revisar información.

Investigó al vicedirector del hospital, y después indagó sobre la cronología de cuando Alexis tomó el control de la filial cinco años atrás.

***

Cayó la noche.

Rafael regresó a la mansión de la Sierra y se sentó solo en el sofá de la sala. Juana no podía parar de suspirar al verlo así. Una parejita tan buena, y mira hasta dónde habían llegado las cosas. Pero si de verdad amaba a la señora, ¿por qué justo el día de su cumpleaños tuvo que negar su matrimonio? Con lo mucho que eso debió

lastimarla.

En eso, Ricardo entró.

Le puso en las manos un reloj en un estuche elegante.

-Señor Cisneros, ya repararon el reloj. Y también le tengo la información que me pidió.

Le entregó un expediente.

Rafael, con el semblante tenso y severo, abrió primero el estuche del reloj. En su cara no quedaba rastro de la ternura que mostraba frente a Vanessa. Emanaba un aire frío que no invitaba a acercarse. Encajaba a la perfección con aquel sobrenombre que le habían puesto afuera: "el demonio".

El reloj que le había regalado a Vanessa estaba ya restaurado, como nuevo.

Lo tomó con cuidado y rozó la esfera con el pulgar. Sus ojos se oscurecieron, reflejando una tristeza que se esforzaba por no dejar salir.

Ricardo lo conocía demasiado bien. Sabía lo que había sufrido en todo ese tiempo, y con cierta compasión se atrevió a preguntar:

-Señor Cisneros, ¿se lo llevo a la señora?

-No es necesario.

Su gesto se volvió sombrío. Dejó el reloj, abrió los documentos y empezó a leer. En segundos, el aire se sintió pesado y hostil, envolviéndolo en una frialdad que le erizó el vello de los brazos.

-¡Era tal como pensaba!

Apretó una esquina del expediente con tanta fuerza que parecía a punto de romperlo.

-Sigue investigando. Tanto al Corporativo Halcón como al vicedirector del hospital. Quiero saber qué hicieron hace cinco años.

Parecía que desde el principio había ido detrás de la empresa de su familia.

Al pensar en todas esas posibilidades, Vanessa

no podía dejar de temblar.

Era muy probable que Alexis supiera algo sobre la muerte de su padre.

Si eso era cierto, el precio que pagó fue ridículo:

solo pasó un tiempo preso por lesiones dolosas.

Vanessa respiró hondo varias veces, tratando de calmarse. Hasta que el timbre del celular interrumpió sus pensamientos.

Era Alexis quien llamaba.

-Te traje tu cena favorita y también unos postres. Baja un momento a recogerlos. Prometo que te los entrego y me voy. No te voy a molestar más.

Al escuchar su tono fingidamente tierno, la rabia asomó en sus ojos.

Ella no tuvo que buscarlo, ¡él mismo se metía en la boca del lobo!

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