Bianca vio la noticia y, sin poder esperar, llamó.
—Vanessa, ¿ya viste las noticias? ¿Todo eso es verdad? Parece que Camila se inventó todo; Rafael no tiene ninguna relación con ella. Qué horror, y pensar que todavía se metió con su tío…
Bianca jadeó; aun a través del auricular, Vanessa podía imaginar la cara de chismosa que debía de tener en ese momento.
Vanessa recordó la explicación que le había dado Rafael y respondió con calma:
—Todavía está por verse si esas noticias son ciertas. Pero Rafael y ella sí están relacionados.
Una deuda de vida.
Años atrás, Camila estaba embarazada y, aun así, recibió una puñalada por proteger a Rafael. Fue tal el daño que ni siquiera pudo conservar al bebé. Pero ahí estaba el problema; antes Rafael había mencionado que Camila quería tener al niño.
¿Cuánto valor debe tener una mujer embarazada para salir corriendo a recibir una puñalada por alguien más?
Bianca dijo con fastidio:
—Sea como sea, alguien capaz de hacer algo así no es una persona común. Y para colmo, Rafael nunca anduvo con ella, pero ella se le pegó como sanguijuela y todavía se metió a propósito a destrozar su matrimonio. Esa mujer tiene el corazón podrido, completamente negro.
Al hablar del tema, Bianca se indignó en nombre de Vanessa y la insultó con saña durante un buen rato. Aunque soltaba groserías, a Vanessa le dio gusto escucharla. Una persona como Camila sí merecía que la insultaran.
Si no fuera porque usó su pasado para amenazar a Rafael, no habría hecho que el abuelo Roberto se enfureciera tanto como para escupir sangre y terminar en el hospital.
Al final de cuentas, aunque Rafael tuviera culpa, Camila era igualmente la principal responsable.
Más tarde tenía que ver a un cliente.
Vanessa terminó la charla con Bianca y salió junto con Daniel. Para entonces, él había investigado lo del incidente en que Bianca cayó de la pasarela.
—Según los testigos en el lugar, sí vieron a alguien sabotear los tacones de la señorita Torres a propósito. Como esa persona era parte del personal, no se atrevieron a decir nada. En la zona había cámaras de vigilancia; aunque las habían dañado, el ingeniero Palma ya recuperó las grabaciones. Le envié el fragmento a su celular.
***
Después de ver al cliente, como estaba cerca del hospital, Vanessa compró los pastelitos de nata que tanto le gustaban a Bianca y se los llevó. Al probar su postre favorito, Bianca puso cara de felicidad.
—Mi amiga del alma sí que me quiere, no como cierta persona, que es como un tronco.
A quién se refería esa “cierta persona” no podía ser más obvio. Vanessa, medio en broma, comentó:
—¿Esta vez perdiste el toque a tal grado que ni así lo conquistas?
Bianca sonrió con amargura:
—En serio me tocó un hueso duro de roer. Ese hombre pasa ronda todos los días, informa el estado del paciente y no dice ni una palabra de más.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....