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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 493

Capítulo 493

Tras un buen rato, Rafael preguntó:

-El abuelo dijo que mañana es festivo y quiere saber si vendrás a comer. Dijo que aprovechó para citar al neurólogo para presentártelo.

Rafael, temiendo que ella malinterpretara, se apresuró a añadir:

-Pero no te confundas, no lo dice con intención de condicionarte, solo quiere comer contigo.

Vanessa dudó unos segundos y aceptó.

-Bien, mañana iré.

Después de todo, dentro de la familia Cisneros, el abuelo Antonio siempre se portó bien con ella.

Ahora, además, el anciano se esforzaba al máximo por conseguir un médico. Y ya sabía que todo lo que Rafael hacía lo hacía pensando en ella. Aunque no pudiera perdonarlo, tampосо podía odiarlo.

A Rafael se le iluminó la cara de alegría.

-Entonces mañana paso por ti temprano.

-No hace falta, yo manejo. -Vanessa lo

rechazó de tajo.

Aunque su actitud hacia él se hubiera suavizado, no quería tanta cercanía.

-Mañana es día festivo y hay mucho tráfico; mejor no manejes.

Rafael habló con suavidad, aunque dejaba entrever cierta firmeza.

-Si no quieres verme, mando al chofer por ti, ¿te parece?

Esa firmeza seguía basándose en el respeto, así que no resultaba molesta, pero a Vanessa no le importó y volvió a negarse:

-En mi casa hay chofer, no es necesario.

Dicho esto, se dio media vuelta y entró a la habitación. No le dio a Rafael ninguna otra oportunidad para hablar.

Rafael, al ver esa actitud terca y decidida, no pudo evitar sonreír y dejó escapar una risa de resignación.

Ricardo pensaba que el señor Cisneros se volvió loco. Ahí estaba, riéndose solo como un tonto.

Aunque, viéndolo así, el señor Cisneros y la señora seguramente se reconciliarían pronto. En

-El video se lo acabamos de pasar a la señora.

Cuando los Zárate se enteren, después de valorar los pros y los contras, seguro se van a retirar.

-Por si acaso, mantente atento.

-Sí, señor Cisneros.

Los dos salieron del ascensor, uno detrás del otro. A paso rápido, Rafael salió del edificio del hospital, se metió al auto y se fue. Al verlo partir, el asistente regresó a la puerta de la habitación para reportarle a Rodrigo. Tras informarle, el asistente preguntó con incertidumbre:

-Patrón, según sus instrucciones, nuestros hombres ya están atacando al Grupo León, pero

no entiendo, ¿por qué no atacar directamente a Rafael?

Rodrigo llevaba una camisa morada metida en el pantalón, combinada con un traje oscuro, lo que hacía resaltar aún más sus facciones duras y afiladas. Sobre todo, su cuerpo robusto desprendía un aire imponente sin que él se lo propusiera. Arqueó las cejas con frialdad.

-Si los Zárate llevamos tantos años sin enfrentarnos al Grupo Firax, es justamente por Rafael.

-Si Camila no le hubiera hecho ese favor en el pasado, ¿crees que seguiría viva hasta hoy?

Al asistente se le heló la sangre sin saber por qué. Si hasta su patrón le tenía recelo a ese tipo, claramente no era alguien a quien subestimar.

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