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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 501

Capítulo 501

-Señorita, recibimos información. La gente de Yolanda ya empezó a movilizarse.

A Vanessa se le iluminó la mirada.

-Haz lo que te dije. Recuerda tener cuidado para que no los descubran.

Tras dar la orden, escuchó del otro lado la respuesta afirmativa de Daniel. Vanessa colgó el celular, volvió a adoptar una actitud dulce у entró a la habitación del hospital. Bianca había oído la llamada desde adentro; en cuanto la vio entrar, la recibió con una sonrisa radiante.

-Ya llegó mi tesoro. ¿Qué cosa rica me trajiste?

Vanessa caminó hasta la cama con el pan dulce de temporada y la fruta y se los mostró.

-En estos días hay que comer pan dulce, claro.

Y toma, la toronja también es buena.

-Qué considerada.

Bianca se veía feliz. Vanessa sacó el de cáscara de mandarina, que era su favorito, lo cortó en cuatro pedacitos, ensartó uno con un tenedor

desechable y se lo acercó a la boca. La miraba con ternura.

-¿Qué tal está?

Bianca masticaba mientras levantaba el pulgar con entusiasmo.

-Es el que más me gusta, el de esa pastelería de siempre. Nada se le compara.

Lo importante era que en esa pastelería casi todo había que reservarlo con anticipación. Si no, al ir a la tienda, había que hacer fila por un buen rato.

-Si te gusta, agarra otro.

Vanessa ensartó otro pedacito para dárselo y la miró con curiosidad.

-Hace rato vi a cierta persona. ¿No habrá fracasado en su intento de coquetearle al doctor Villalobos?

-¿Qué dices, ya estás pensando en darte de alta?

Bianca no mostró ni un poco de frustración ni de vergüenza; hizo un gesto despreocupado con la mano.

-No hay prisa, hay tiempo de sobra.

Su postura era clara. Bianca la conocía bien. Si decía que no iba, no iba a ir, así que no insistió más.

En cambio, se puso seria y dijo con sinceridad:

-Si es así, pasémosla juntas. Las amigas son amor verdadero y los hombres solo son accidentes. Solo quiero que estés contenta. Y, sobre todo, sana y a salvo.

Lo decía porque hacía un momento, al escuchar parte de la llamada de Vanessa, se había quedado un poco intranquila.

Vanessa, parada al lado de la cama, la miró desde arriba. Al pensar en el asunto de los tacones, se le oscureció la mirada.

Luego sonrió con calidez.

-Las dos vamos a estar sanas, a salvo y contentas.

-¡Sí!

Esa escena. Se parecía mucho a la de los años de la preparatoria. Vanessa y Bianca, sentadas en el pasto espalda con espalda, mirando el cielo estrellado.

Bianca tenía moretones en los labios y alrededor de los ojos. Esa tarde, unos compañeros se habían burlado de Vanessa, llamándola un estorbo para su familia, y le habían hecho comentarios obscenos. Bianca, sin decir nada, los golpeó.

Pero ellos eran hombres, tenían más fuerza y eran varios, así que terminaron golpeándola a ella. Después llegó Vanessa con una escoba y les dio su merecido. Los otros, intimidados por su apellido, salieron corriendo.

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