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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 550

Capítulo 550

-Una trabaja con dedicación y entrega, ¿y eso le molesta a la gente? Está claro que este mundo es una enorme telenovela de intrigas. No, mejor dicho, es como una mafia; en todas partes hay víboras rastreras.

Y por temor a que Vanessa no la entendiera, agregó:

-¡Víboras con "v" de venenosas!

Vanessa temió que tuviera el mismo carácter que ella y no pudiera contenerse, así que estuvo un buen rato tratando de calmarla hasta que lo logró.

-El ingeniero Palma hizo un análisis técnico de la foto. Hay un noventa por ciento de probabilidad de que quien dañó tus zapatos de tacón sea una mujer. Te mando la foto, y en cuanto termine mis pendientes seguiré ayudándote a investigar, hasta dar con quien te está haciendo daño.

-Bien, sé que estás ocupada, tranquila. No voy a actuar a lo loco. Tú primero haz lo tuyo y después te preocupas por mí.

Vanessa se quedó a cenar con Bianca y solo entonces se fue. Cuando volvía manejando, era la hora en que el día y la noche se relevaban.

El sol del atardecer aún no terminaba de desvanecerse y la luna ya se posaba en el cielo; hacia el poniente, una gran franja de nubes se teñía de un resplandor anaranjado, de una belleza deslumbrante.

Un hilo de aquella luz se filtró por el parabrisas y le encendió la cara a Vanessa. Levantó la mirada y, aprovechando la pausa del semáforo en rojo, tomó el celular y le sacó una foto al cielo.

Apenas terminó, entró una llamada de un número desconocido. Era Bernardo, y su voz no tenía el desprecio ni la altanería de antes. La citó para verse.

Vanessa lo estaba buscando, así que aceptó.

Quedaron en el Café Aroma, el lugar al que ella solía ir. Bernardo llegó trajeado y muy formal, mucho más contenido y sumiso frente a ella.

-Querida, ¿qué quieres tomar?

Apenas se sentó, Vanessa escuchó esa frase y sintió un rechazo instintivo. Le lanzó una

mirada de reojo, no le hizo caso y, volteándose, le pidió al mesero un vaso de agua. En cuanto el mesero se fue, Vanessa lo recorrió con una mirada fría y distante.

Apretó tanto los dientes que casi se los rompe.

Decidió dejar de fingir y su mirada se volvió seria.

-¿Qué pretendes? Querer investigar lo de hace cinco años no es más que una fantasía. Yolanda es la madre de Rafael. ¿Te crees capaz de hacerle algo a toda la familia Cisneros?

Ahí estaba. Esa actitud de menosprecio hacia ella. Así sí; esa era la forma correcta de abrir la conversación. Vanessa sonrió de pronto cuando el mesero se acercaba con el café y el agua.

Vanessa tomó la taza de café y, sin decir una

palabra, se la arrojó a Bernardo.

-Pues mira bien si puedo o no.

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