Capítulo 589
Vanessa lloraba sin parar; solo frente a quienes la querían podía bajar la guardia y ser ella misma. Por más fuerte que siempre aparentara ser, en ese momento, ante ellos, lloraba como una niña desamparada.
Graciela escuchaba su llanto con el corazón encogido, muriéndose de pena por ella; la abrazó más fuerte y lloró con ella.
Cuando terminó de llorar y se calmó, Vanessa les contó todo con pelos y señales. Héctor se dio una palmada en el muslo, furioso.
—Pase lo que pase, con esta gente no puede haber reconciliación. Si Rafael viene a rogarte por ella, ¡se divorcian!
Graciela le dio un manotazo a su exaltado marido.
—¿Qué dices? No digas estupideces.
—Vanessa, no le hagas caso a tu tío. A mí me parece que el señor Cisneros es buena persona.
Date la oportunidad de conocerlo mejor, no vayas a desperdiciar un buen matrimonio.
Los dos esposos sabían bien que Vanessa у Rafael ya estaban casados. Antes les molestaba que Rafael no lo hiciera público, que armara semejante alboroto. Ahora que sabían que todo fue para proteger a Vanessa, lo perdonaban a regañadientes.
Pero si Rafael se atrevía a interceder por Yolanda, a pedirle a Vanessa que la perdonara para reducirle la condena, Héctor sería el primero en oponerse.
Vanessa recordó lo que había pasado en el hospital un rato antes. Antes le reprochaba a Rafael que se quedara mudo como una tumba, que ni siquiera intentara explicarse aunque tuviera la oportunidad.
Ahora, con la llegada repentina de sus tíos y después de llorar un rato, hasta se le pasaron las ganas de seguir enojada.
Antes de irse, los dos seguían intranquilos y quisieron que Vanessa se mudara con ellos, pero ella se negó. Solo cuando Vanessa les prometió que en un par de días iría a comer con ellos, se dieron por vencidos.
De tanto llorar, a Vanessa se le pusieron los ojos rojos e hinchados. Últimamente sentía que había
agotado todas las lágrimas de esos años.
Pero después de escuchar las palabras de su tía, se sintió más tranquila.
Lo que dijera Alexis no la afectaba en lo más mínimo, y mucho menos iba a creer que un hombre como Rafael co
diciara algo suyo.

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