Capítulo 588
Era obvio que habían venido a buscar a Vanessa.
En cuanto la vio, Graciela se lanzó hacia ella y la abrazó.
—Niña, ¿cómo te pasó algo tan grave y no acudiste a tus tíos? ¿No merecemos tu confianza?
—Vanessa, lo que hiciste nos dolió en el alma.
Sus tíos la llenaron de reproches. Pero la tía la abrazaba fuerte, muy fuerte, y las lágrimas le rodaban por las mejillas.
—Solo no quería preocuparlos.
Vanessa había pensado ir a verlos en un par de días; jamás imaginó que ellos la encontrarían primero. Pocos sabían que vivía en Los Álamos.
Seguramente le habían preguntado a Daniel.
Los hizo pasar y les sirvió dos vasos de agua.
Como no era temprano ni demasiado tarde, no sabía si habían comido.
—Tío, tía, ¿tienen hambre? Si quieren les preparo algo —dijo Vanessa, incómoda.
—Quieta, que tengo cosas que preguntarte. — Héctor puso cara seria y habló con dureza.
Vanessa se quedó quieta, obediente.
—Pregunte.
—No te pongas así, habla con calma, que la vas a asustar —lo reprendió Graciela.
Solo de pensar que Vanessa había perdido a su madre cuando era tan pequeña, y luego también a su padre, se le partía el corazón. Pero hacía dos días, al ver la transmisión, se enteró de que habían asesinado al padre de Vanessa.

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