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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 599

Capítulo 599

Vanessa no tenía intención de irse; era la ocasión perfecta para escuchar qué decía Rafael.

Pero no se le cumplió el deseo.

Antes de que Rafael alcanzara a decir nada, la puerta de la habitación se abrió y Vanessa levantó la mirada hacia un Édgar que venía hecho una furia.

Al verla, a Édgar se le ensombreció el rostro.

—¿A qué viniste?

En toda su vida, cada vez que alguien le hablaba en ese tono tan alterado, siempre tenía que ver con la familia Cisneros.

No se inmutó. Arqueó una ceja y le respondió con sarcasmo:

—Vine a ver a mi esposo. ¿También necesito tu permiso?

Édgar se enfureció todavía más, pero no encontró con qué rebatirle.

—¡Qué lengua tan afilada! Ya sabía yo que no eras una persona agradable —la reprendió y le ordenó que se hiciera a un lado.

Vanessa ni se tomó la molestia de responder y se apartó. Cuando Édgar se fue, Vanessa respiró hondo, contuvo el malestar que le subía al pecho y entró a la habitación.

—¿Lo escuchaste?

Rafael le miró la cara con ternura y preocupación.

—Lo escuché.

Vanessa arrojó el bolso sobre el sillón antes de acercarse y, con los párpados entornados, lo miró. Tenía un aire sereno y frío, como la calma antes de la tormenta. Rafael tragó saliva varias veces y, casi sin pensarlo, se explicó:

—Dijo eso solo porque vio que las acciones del corporativo han caído últimamente...

Vanessa lo miró de reojo.

—¿Y tú qué piensas?

Rafael estiró la mano y tomó la de ella.

Recostado en la cama, no perdía ni un ápice de su porte distinguido.

—Vanessa, somos esposos, ¿cierto?

Vanessa sintió el pulgar de Rafael acariciándole

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