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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 63

Capítulo 63 Sin embargo, en su cara se reflejaba una melancolía que no lograba disipar.

—¿Por qué no estás durmiendo? —Rafael se acostó a su lado y se volteó hacia ella—. ¿En qué piensas?

Vanessa respondió con evasivas:

—Tuve unos problemas con el guion, pero puedo resolverios.

—Confío en ti —dijo Rafael en voz baja, con una mirada de ternura—. Si me necesitas para algo, solo dímelo.

Vanessa sintió que él sabía algo, pero luego pensó que era poco probable. Al encontrarse con sus ojos gentiles, su corazón frío se entibió un poco.

—Lo sé, Rafael —dijo ella.

Pero, en el fondo, prefería resolver este asunto por su cuenta.

*** Pasó el fin de semana.

El lunes por la mañana, Vanessa regresó a la oficina para ver a Gonzalo. En la sala de juntas, además de Gonzalo y el director lbarra, se encontraba un par de cínicos indeseables: Alexis y Natalia.

Era una escena diseñada para amedrentarla.

Vanessa los recorrió con una mirada fría y sonrió despectiva.

—¿Qué significa esto?

Gonzalo, con aire de superioridad, dijo:

—Te pagaremos a tu cuenta de banco el triple de tu tarifa habitual por este guion. Solo termina de escribir los cuarenta capítulos restantes y todos felices, ¿qué te parece?

—No me parece —respondió Vanessa con frialdad —. Plagiaron mi trabajo, y eso es un delito. Puedo demandarlos.

¡No tenían idea de que Vanessa y Alexis tuvieran ese tipo de relación! Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que Alexis quería fastidiarla a propósito, así que se relajaron. Al final, sin importar lo que pasara con el guion, ellos no tendrían la culpa.

—¡Vanessa! —Alexis se levantó, se acercó a ella y la reprendió con la cara endurecida—. ¿Por qué le hablas así a Nati? ¡Ella solo se preocupa por ti! Lo del guion fue idea mía. Termina este y deja de escribir; en cuanto vuelvan mis padres, nos casaremos.

Alexis intentó tomarle la mano, tratando de calmarla con una falsa dulzura.

—Nati acaba de regresar del extranjero y también quiere escribir guiones. Cede un poco y dale el tuyo. Después serás mi esposa y tendré la fortuna familiar, ganaré dinero para que tú lo gastes.

Alexis la miraba convencido de su propio romanticismo, imaginando que Vanessa rompería a llorar de la emoción. Pero cuando ella levantó la mirada para verlo, arrugó la frente profundamente.

No había rastro de conmoción en su cara, solo asco.

—Si estás mal de la cabeza, ve a que te revisen — sentenció ella—. Ya te dije, ¡terminamos, el compromiso se cancela! Si tantas ganas tienes de casarte, cásate con Natalia. ¡Serían una perfecta pareja de pedazos de basura!

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