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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 875

Vanessa entró al auto.

Daniel había ido a recogerla. Al ver a Alexis y a Emilio, presintió que no tramaban nada bueno.

—¿Para qué vinieron otra vez?

—No les hagas caso. Vamos al hospital.

Daniel asintió a la orden de Vanessa y pisó el acelerador rumbo al hospital. Los guardaespaldas los escoltaron en dos autos, uno delante y otro detrás, para mantenerla protegida en todo momento. Después de lo ocurrido la última vez, las medidas de seguridad se volvieron más estrictas por exigencia de Rafael.

Al llegar al hospital, Vanessa abrió la puerta de la habitación y encontró a Leonardo y a Verónica adentro.

Los dos hablaban de algo con Rafael. La conversación parecía muy seria, pero se quedaron callados cuando ella llegó. Vanessa se acercó con la fruta en la mano y una sonrisa.

—¿Por qué dejaron de hablar? Sigan conversando. ¿O les incomoda que esté aquí?

—No era nada. Estaba preguntando por qué no estabas aquí —respondió Verónica mientras se levantaba para recibirla.

Vanessa llevaba un conjunto deportivo blanco que le daba un aspecto joven, radiante y vivaz, muy distinto de la seriedad que mostraba en el trabajo.

—Fui a casa por ropa limpia.

Vanessa le entregó la fruta a una empleada del servicio. Luego miró a Daniel, que había entrado con ella, y tomó la bolsa de papel que él llevaba.

Adentro había varias prendas informales y cómodas para Rafael. Durante los próximos días, tendría que trabajar desde el hospital. Para el público, su estado seguía siendo un misterio. Nadie sabía si en verdad estaba gravemente herido e inconsciente.

—Llegaste justo a tiempo. Rafael no quiere dejarnos ir, pero ahora que estás aquí por fin podremos respirar —bromeó Leonardo con desenfado.

Vanessa sonrió con dulzura.

—Estos días está aburrido porque no tiene nada que hacer. Si tienes tiempo, Leonardo, podrías hacerle compañía. Yo paso todos los días con él y temo acabar cansándome.

Leonardo alzó la voz para bromear con ellos.

—Estás perdido, Rafael. Hasta Vane dice que está cansada de ti.

—Solo están demostrando cuánto se quieren, ¿y tú te lo crees? —se burló Verónica.

Leonardo se molestó.

—A ver, ¿por qué todo lo que digo te disgusta? ¿Prefieres que no abra la boca cuando estés aquí?

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