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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 71

Capítulo 71 Verónica llevaba un maquillaje discreto, una blusa de seda blanca y unos pantalones negros de vestir algo sueltos. Se veía sencilla pero sofisticada; su mirada proyectaba seguridad. Vanessa siempre había admirado a las mujeres profesionales que se veían así de decididas.

Verónica fue la primera en hablar.

—Rafael ya me había hablado de ti. Me dijo que te tenía registrada como "Dinamita", pero no me imaginaba que fueras tan linda y te vieras tan dulce.

"¿Dinamita?" Vanessa miró a Rafael con duda. Recordó que el otro día habían hablado de cómo se tenían registrados en el celular y no era un nombre cariñoso.

"¿Dinamita? ¿Ni siquiera merezco que use mi nombre?» Rafael se llevó una mano a la frente y miró de reojo a Verónica.

—Sí que sabes cómo iniciar una conversación.

Verónica se mostró sorprendida.

—¿Ella no lo sabía?

Rafael solo le dedicó una mirada de pocos amigos.

Vanessa sonrió algo incómoda, y Verónica se disculpó.

—No lo dije para burlarme de ti, en serio. Lo conozco desde hace unos diez años y siempre ha sido muy reservado; nunca supe que tuviera novia.

El día que contesté el celular fue porque me preocupaba que hubiera pasado algo con la fusión de las empresas, pero no pensé que fueras su esposa. Jamás imaginéque se casaría tan rápido.

Verónica hablaba con naturalidad y franqueza.

—Tenía planeado pedirle a Rafael que nos invitara a comer para conocerte, pero qué buena suerte encontrarnos aquí.

Vanessa estaba asombrada. ¿En serio él le había contado a alguien sobre el matrimonio? ¿No le preocupaba que...? Bueno, prefirió no pensarlo demasiado y sonrió.

—Sí, qué coincidencia.

Al notar que ella se sentía un poco fuera de lugar, Rafael le dio un suave apretón en el dorso de la mano.

—¿No vas a comer con Bianca? Ve.

Vanessa asintió, se despidió de Verónica y se retiró.

Podía notar que Verónica no era como Natalia; de hecho, le caía bien. Lo único que le causaba curiosidad era por qué Rafael la llamaba "Dinamita".

Vanessa y Bianca acababan de pedir la comida cuando Rafael y Verónica se acercaron a despedirse antes de salir del lugar.

Vanessa sintió un alivio. En un matrimonio, lo más importante era la lealtad, hubiera amor o no. En ese aspecto, Rafael parecía estar cumpliendo bien.

Al terminar de comer, las dos salieron del restaurante. Pero, para su mala suerte, se encontraron de frente con Alexis y Natalia. Iba colgada del brazo de Alexis de forma muy cariñosa; cualquiera que los viera pensaría que eran novios.

—Hola, qué coincidencia encontrarte aquí —saludó Natalia con un tono muy afectuoso, como si no hubiera pasado nada malo entre ellas.

Bianca resopló con fastidio.

—En serio que no tienes vergüenza. Ni que fueran tan cercanas para que llegues saludando como si nada.

—Bianca, este es un asunto entre Vanessa y yo, tú no tienes nada que ver. Aunque hayamos tenido malentendidos, no deberías echarle más leña al fuego —respondió Natalia con fingida molestia.

—No son malentendidos. —Vanessa la barrió con la mirada y le aclaró con firmeza—: Somos enemigas, así de simple.

—¡Vanessa! —exclamó Alexis.

Él la miró con dureza y levantó la voz.

—Ya dejamos pasar que lastimaras a Nati, que hicieras que perdiera su guion y hasta que nos demandaras. No te guardamos rencor por eso, ¿y todavía te atreves a ponerte en ese plan?

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