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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 72

Capítulo 72 Vanessa permaneció tranquila, como si no le importara.

—¿Ya terminaste?

Alexis quedó pasmado; no esperaba que ella reaccionara con tanta calma. Según él, lo normal era que se enojara y le reclamara por qué no se ponía de su parte, como hacía siempre.

—Si ya acabaste, lárgate. Deja de hacer el ridículo —le dijo Vanessa con desprecio, tomando la mano de Bianca para irse de ahí.

Pero él no pensaba dejarla ir tan fácilmente. De pronto, la agarró del hombro con fuerza y la jaló hacia él.

—¡No te vas a ningún lado hasta que hablemos bien!

Vanessa tuvo que retroceder varios pasos para no caerse y sintió un dolor fuerte en el hombro.

—¡Alexis! ¿Qué te pasa? ¿Estás loco? —gritó ella, soportando el dolor.

Al verla enojada, él se sintió satisfecho. "Así está mejor".

Siempre que Vanessa se molestaba, sacaba ese carácter de niña consentida, y eso le confirmaba que todavía sentía algo por él.

Su mal humor desapareció y suavizó la voz.

—Acepto que estuvo mal que Gonzalo le diera tu guion a Nati para que lo firmara ella. Pero tú hiciste que le dieran puntadas en la cabeza y luego le quemaste el pecho con agua caliente; con eso ya estamos a mano. Además, ya corrieron a Gonzalo de la empresa y castigaron al director Ibarra, ya deberías estar tranquila.

Alexis se frotó las sienes, tratando de ocultar su fastidio.

—Es más, hay algo que ni siquiera te he dicho.

Vanessa puso mala cara, con un gesto de confusión.

—¿Qué?

Él suspiró.

—¡Ya basta, Bianca! Detente o me las vas a...

—¡Atrévete! —lo retó ella sin miedo—. Esa basura de gente se puso a inventar rumores de Vanessa sin tener pruebas. Aunque ella no tuvo nada que ver con lo que les pasó, se lo merecían por habladores. Tú no tienes ningún derecho a reclamarle nada.

Bianca seguía dándole de bolsazos con todas sus fuerzas, haciendo que Alexis retrocediera sin poder defenderse. Natalia, al ver la situación, intentó meterse para separarlos, pero terminó recibiendo los golpes también.

—¡Estás loca! —chilló Natalia—. ¡Ya déjanos en paz!

—¡A las tipas como tú hay que darles su merecido!

—gritó Bianca, pegándole todavía más fuerte, mientras Natalia no dejaba de quejarse del dolor.

Vanessa se quedó a un lado observando cómo les daban lo suyo a ese par; en el fondo, sentía un gran alivio. Pero al ver a Bianca esforzándose tanto por defenderla, se conmovió y se le humedecieron los ojos.

"Desde que mis papás murieron, aparte de mi abuelo, solo Bianca me ha cuidado así. Nunca me ha dejado sola y me quiere. Es mucho mejor conmigo de lo que Alexis fue como novio".

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