Capítulo 74 Al ver su cara llena de determinación, Alexis sintió nerviosisno y sus labios temblaron un poco.
Vanessa lo miró con indiferencia; su voz sonaba débil, pero sus palabras fueron contundentes.
—Desde aquel día en el que no llegaste al registro civil, desde el momento en que terminé contigo, te saqué de mi vida. Fueron cinco años, ya me cansé.
Si te hubieras preocupado por mí, aunque fuera un poquito, sabrías que esto no es un berrinche. Es cierto, durante todo este tiempo siempre estuve detrás de ti, aguantando todo. Cada vez que me criticabas, me esforzaba por cambiar... Nuncа valoraste lo que hice. Solo te importaba sentir que me habías ganado, te gustaba que te amara de esa forma tan humillante para poder lastimarme una y otra vez. No confías en mí, no te importo y no me amas... Entonces, ¿para qué demonios te querría a mi lado?
Al terminar de hablar, Vanessa pareció quedarse sin fuerzas. Tenía la frente empapada de sudor y la cara pálida mientras se apoyaba agotada en Bianca.
—Vamos —murmuró sin aliento.
Su amiga tenía los ojos rojos de la furia, pero asintió con cariño.
—Está bien, vamos de aquí.
Ella ayudó a Vanessa y se marcharon rápido en el auto.
Alexis sintió un golpe en la cabeza; de pronto, se quedó en blanco.
Giró bruscamente para ver cómo se alejaban, mientras las palabras de Vanessa se repetían en su mente como un eco constante.
Su corazón empezó a latir con fuerza y sintió un miedo intenso. Sintió pánico al darse cuenta de que, esta vez, era muy probable que la hubiera perdido para siempre...
—Alexis —intervino Natalia apretándose el pecho, fingiendo debilidad—, me duele... Me duele mucho.
Creo que Bianca me lastimó cuando me pegó.
Alexis reaccionó y la miró, pero esta vez no mostró la misma preocupación exagerada de antes.
Natalia se puso ansiosa al notar su falta de atención, así que apretó con más fuerza su pecho actuando como si sufriera demasiado.
—Me siento muy mal... ¿Y si se me abrieron las heridas de las quemaduras? Me duele mucho, en serio me duele, Alexis...
Él se puso nervioso, se agachó y la cargó en brazos.
—No te preocupes, te voy a llevar al hospital.
Rafael se acercó a la cama, miró a Vanessa con profundidad y luego se volvió hacia Bianca.
—¿Qué dijeron los doctores?
Bianca notó que su preocupación era genuina, no parecía estar actuando. Eso le dio un poco de tranquilidad. Al menos a Rafael sí parecía importarle Vanessa.
Aunque no estaba segura de por qué se habían casado ni si él la quería, sospechaba que un hombre tan importante como Rafael no se casaría con alguien solo por conveniencia.
—Le dieron algo para el dolor y se durmió — respondió Bianca volviendo a la realidad. Señaló la cintura de Vanessa, donde había recibido el golpe —. El médico dice que no hay huesos rotos, pero tiene una lesión fuerte en el tejido blando y se le puso todo morado.
—¿Quién fue? —preguntó Rafael. Una furia asesina cruzó por sus ojos y su presencia se volvió tan imponente que daba miedo.
Bianca lo miró fijo y le contó con lujo de detalle todo lo que había pasado afuera del restaurante.
Al terminar, respondió con odio:
—Tu hermano es una basura.

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