Capítulo 73 Pero últimamente parecía que tenía alguien más cuidándola: Rafael.
—¡Ya basta!
El grito de Alexis retumbó con furia. Vanessa vio cómo protegía a Natalia entre sus brazos mientras le arrebataba el bolso a Bianca. Tenía la cara descompuesta por el enojo y lo único que se veía en sus ojos era furia.
—Bianca, ya me cansaste. Me parece que, si no te pongo un alto, vas a seguir creyendo que puedes hacer lo que te dé la gana.
Con un gesto violento y los ojos agresivos, le lanzó una patada a Bianca.
—¡Cuidado!
Vanessa abrió los ojos de par en par y empujó a su amiga para quitarla del camino, pero el golpe de Alexis terminó dándole de lleno en el costado.
—¡Ahhh!
Soltó un grito de dolor y salió volando un par de metros por el impacto. Le había pegado con mucha fuerza.
—¡Vanessa!
—¡Vanessa!
Los dos gritaron al mismo tiempo; ella con puro miedo y él con sorpresa.
Bianca se lanzó hacia ella y le levantó el torso con cuidado. Estaba tan asustada que ya se le salían las lágrimas.
—Vane, ¿qué tienes? ¿Estás bien?
—Vanessa...
Alexis soltó a Natalia y se acercó, pero Bianca lo fulminó con la mirada. Tenía los ojos llorosos y le gritó con la voz quebrada por la furia:
—¡Si algo le pasa a mi amiga, te juro que me las vas a pagar!
Él se quedó ahí parado, sin saber qué hacer, sintiéndose culpable a pesar de la sorpresa. Natalia vio cómo Vanessa salió volando por la patada y por dentro sintió una satisfacción enorme, aunque se cuidó de no demostrarlo.
Se puso al lado de Alexis y le reclamó a Bianca con molestia:
—¿Y qué esperabas? Si no te hubieras puesto como loca a pegarnos, Alexis no le habría pegado a Vanessa por accidente. En realidad, todo esto es culpa tuya. Si le pasa algo, tú vas a ser la responsable.
Bianca apretó la mandíbula, pero no le hizo caso; no quería perder el tiempo discutiendo cuando su amiga estaba herida.
—Vane, mírame. Dime dónde te duele —le rogó Bianca, con los ojos llenos de lágrimas otra vez.
Vanessa dejó que Bianca la ayudara a levantarse.
Soportando el dolor en el costado, miró a Alexis con indiferencia a pesar de su palidez.
—Alexis, ¿qué parte de lo que te dije no entendiste?
Ya quedó claro que terminamos y que la boda se...
—Sí, sí, lo que tú digas, pero por favor, primero deja que te revisen en un hospital, ¿sí? —le pidió él, tratando de calmarla con desesperación.
Era la primera vez que lo veía tan angustiado y preocupado por ella. De pronto, se acordó de algo que pasó hace cuatro años. Cuando eran más jóvenes, Vanessa se enfermó y tenían que ponerle suero. Ella no paraba de llorar por el dolor y Alexis, sin saber qué más hacer, le puso el brazo enfrente y le dijo: "Si te duele mucho, muérdeme. Así me va a doler igual que a ti".
En ese entonces, él la quería y se preocupaba por ella...
Recordar eso le dio mucha amargura; sintió una presión, como si la tristeza se le grabara en el alma.
Dejó de pensar en el pasado y lo miró con cansancio, pero con mucha firmeza.
—Alexis, aunque no lo creas, ya no siento nada por ti.

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