Capítulo 78 —Tal vez su relación ya no es la misma... —Natalia suspiró y asintió. Sus palabras eran vagas y su cara reflejaba resignación.
La furia estalló en Alexis. Apretó los puños con fuerza y dijo entre dientes:
—Voy a buscarla para que me aclare todo.
Natalia se apresuró a pedirle que tuviera cuidado, que no fuera a hacer enojar a Rafael. Que fuera tan atenta hizo que Alexis se sintiera mejor; incluso pensó que ella era una excelente hermana.
Al escuchar eso, una chispa de satisfacción cruzó por la mirada de Natalia. Mientras Alexis confiara en ella sin dudarlo, su lugar en la familia Cisneros estaría asegurado. Lo único malo era que todavía no lograba que Rafael la aceptara.
*** A mitad de la noche, la sed despertó a Vanessa. No vio a Rafael por ningún lado; en su lugar, se sorprendió al ver que Verónica se había quedado con ella.
—Verónica, ¿te quedaste acompañándome todo este tiempo? —preguntó Vanessa con la voz algo ronca.
Ella se levantó para servirle un vaso de agua mientras le respondía:
—Rafael estaba muy preocupado por ti, así que me pidió que me quedara.
Después de servir el agua, acomodó la cama para que Vanessa estuviera sentada con comodidad y le entregó el vaso. La luz suave de la habitación caía sobre Vanessa, haciendo que su cara se viera pálida y delicada, como si necesitara que alguien la cuidara.
—Gracias —dijo Vanessa tras beber un poco. Sintió un gran alivio.
—No me des las gracias —respondió Verónica.
Cuando vio que Vanessa ya no quería más, tomó el vaso y lo puso sobre el buró.
—No puedo creer que Alexis sea tan impulsivo y bueno para nada. Estoy segura de que Rafael le va a dar su merecido esta vez —comentó Verónica con naturalidad.
Vanessa se quedó mirándola y le preguntó:
—¿A dónde fue?
Verónica la miró fijamente y sonrió divertida.
—Adivina.
Vanessa se imaginó que Rafael debía de estar ocupado con algo del trabajo. Sin darle tiempo a responder, Verónica continuó:
—Ya me di cuenta de que ustedes dos son muy complicados.
Vanessa forzó una sonrisa algo incómoda.
—En realidad, nuestro matrimonio no es lo que crees.
—Tal vez no es como tú crees —soltó Verónica, sorprendiéndola.
Vanessa no entendió a qué se refería y la miró con confusión.
—Conozco a Rafael —añadió ella—. Él no es el tipo de persona que se casaría con cualquiera así porque sí. Además, tampoco le pone apodos a la gente. Con lo poco que le gusta socializar, eso que hizo me parece muy sospechoso.
Vanessa comprendió a qué iba todo eso; Verónica intentaba decirle que Rafael sentía algo especial por ella. ¿Sería por el nombre que le puso en sus contactos?
Al principio no entendía por qué Rafael la había guardado como "Dinamita", pero luego pensó que tal vez era porque todavía no querían que los demás se enteraran de lo suyo. Al final de cuentas, todavía no había terminado formalmente su compromiso con los papás de Alexis. Si se llegara a saber que ya estaba casada, sería un escándalo para ambas familias.
Vanessa pensó que Verónica estaba imaginando cosas, pero prefirió no dar explicaciones.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio