Aquella voz familiar le provocó un escalofrío en la espalda a Bianca. Miró hacia afuera del privado. Allí estaba Sergio, de pie, vestido con una impecable camisa blanca. Sus lentes de armazón plateado reflejaban la luz e impedían ver la expresión de sus ojos.
Sin embargo, bajo ese temperamento tranquilo se ocultaba una frialdad cortante que incomodaba a cualquiera.
¿Qué hacía él ahí?
Bianca se sorprendió, pero permaneció de pie y en silencio. Si Mauricio se atrevía a decir una sola tontería más, no dudaría en darle una buena cachetada.
—¡Sergio...! —exclamaron varios al verlo.
A Darío se le iluminó el rostro, se acercó a él a paso firme y lo saludó con una sonrisa educada.
—Sergio, qué casualidad verte por aquí.
Al ser primo hermano de Leonardo, Darío siempre se llevó bien con él. Con el trato frecuente, también terminó conociendo a Sergio y a Rafael. No solo los conocía bien, sino que además les tenía mucho respeto y cuidado.
—Si no viniera, ¿cómo escucharía estas mentiras? —Sergio apretó los labios y dirigió una mirada fría a Mauricio.
Darío no entendía la situación, así que prefirió guardar silencio y se limitó a mirar a Mauricio. La expresión de Mauricio se tensó.
—Sergio, ¿qué haces por aquí? —Mauricio reprimió la sorpresa, se acercó a él con fingida confianza y le dedicó una sonrisa aduladora.
Los Estrada eran poca cosa frente a la familia Villalobos. Si su familia lograba emparentar con los Villalobos mediante un matrimonio por conveniencia, la posición de los Estrada en Cartaluz ascendería de nivel. Lo malo era que Sergio y Rafael eran grandes amigos.
Temía de verdad que Sergio le guardara rencor por lo sucedido con Vanessa y no lo tratara con consideración. Sergio lo ignoró, pasó de largo a su lado y se detuvo frente a Bianca.
—Cuando alguien te ofende, ¿no sabes defenderte? ¿Qué pasa, te quedaste muda?
Bianca lo miró con frialdad, se cruzó de brazos y suspiró:
—¿No es tu culpa? Tu futuro cuñado asegura que soy tu amante. ¿Por qué no lo aclaras tú mismo y le dices qué clase de relación tenemos?
Su mirada reflejaba una obstinación desafiante; era muy testaruda. Dijo eso a propósito para ver cómo reaccionaba Sergio. Si él lo negaba, cortarían lazos de manera definitiva.

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