Capítulo 505
Aquella contención extrema, en la que aun así se notaban el esfuerzo y el cuidado por no lastimarla, conmovió a Vanessa.
Esas frases que repetía: un abrazo, solo uno. Le dolía de una forma insoportable. Iba a apartar a Rafael, pero se detuvo a medio gesto, abandonó la idea y lo dejó abrazarla en silencio.
Aunque quisiera culparlo, él tampoco tenía control de sí mismo en este asunto. Hasta que las puertas del ascensor se abrieron. Vanessa le dio unas palmaditas en la espalda.
-Llegamos, ¿no querías tomar agua?
Rafael se enderezó despacio. Su figura alta y firme la cubrió con su sombra, y la mano grande le bajó por la muñeca hasta entrelazar los dedos.
-Sí, vamos a casa a tomar agua.
La llevó de la mano hacia afuera. Su porte imponente irradiaba una elegancia distinguida.
Lo mirara desde donde lo mirara, era de una belleza fuera de lo común. Al llegar a la puerta, Vanessa la abrió con la huella digital.
La mano de Vanessa seguía sujeta entre los dedos de él, como si él temiera que se le escapara si la soltaba.
Entraron y cerraron la puerta. Vanessa se quitó los zapatos y se iba a poner las pantuflas. De pronto, esa figura distinguida se agachó y le acercó a los pies unas pantuflas rosas.
-Póntelas rápido, el piso está frío.
Vanessa sintió una calidez agridulce. Era así.
Siempre atento y cariñoso. Un hombre tan orgulloso y refinado que, aun así, siempre era capaz de agacharse por ella.
Vanessa se puso las pantuflas y, al ver que él también buscaba unas, sonrió.
-No hay de tu talla, pasa con los zapatos puestos.
Rafael no le hizo caso. Se quitó los zapatos y entró descalzo, mientras caminaba y se desabotonaba el saco con una sola mano.
Cada gesto suyo aumentaba su magnetismo sin que él se lo propusiera. Vanessa quedó algo aturdida. Tardó un buen rato en reaccionar. Fue a la cocina abierta, sirvió un vaso de agua tibia y le agregó miel.
En ese momento, Rafael estaba parado frente a la isla y la miraba con sus ojos negros sin pestañear, dejando ver una ternura sin disimulo.
Sin que se diera cuenta, Rafael apareció frente a ella y estiró la mano para acomodarle los mechones detrás de la oreja.
-Es la información que querías, de tu investigación; es sobre Octavio y los suyos.
Apenas Rafael terminó de hablar con esa voz suave, Vanessa detuvo el gesto. Levantó la cabeza enseguida y se cruzó con sus ojos, con un brillo distinto en la mirada.
-¿Hay progreso?
-Esta información basta para demostrar que tu padre fue envenenado y que eso le provocó una insuficiencia renal aguda.
A Vanessa le tembló la mano al dejar el vaso. Si era así, se confirmaba que alguien envenenó a su padre. Con más razón tenía que sacar a la luz a quien estuviera detrás.
-¿Quién crees que envenenó a mi papá? - Vanessa lo miró fijo, con una mirada inquisitiva.
Rafael dejó la carpeta sobre la isla y la deslizó hacia ella.
-Bernardo, el Corporativo Halcón, Yolanda y Alexis son todos sospechosos. Si vas a investigar, hagámoslo juntos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....