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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 95

Capítulo 95 Ya no le importaba nada y se defendió como pudo:

—¡La quiero! No voy a cancelar el compromiso. Mi mamá también dijo que no se puede.

—Si ella quiere cancelarlo, entonces se cancela.

Rafael desprendía un aire intimidante; su mirada se clavó en Alexis.

—Tienes dos opciones: cancelas el compromiso por las buenas o te mato a golpes.

Apenas terminó de hablar, agarró un dedo de Alexis y lo dobló hacia atrás con fuerza.

¡Crack!

—¡Aaaaah! —Alexis soltó un grito desgarrador.

Se le había roto el dedo.

Alexis empezó a sudar por el dolor y le reclamó a Rafael por ser tan despiadado:

—¿Qué te pasa? ¿Me quieres matar? ¡Soy tu hermano!

Los ojos oscuros de Rafael se veían inquietantes; no tenía tiempo para perderlo en estupideces.

—¡Elige!

Alexis sintió un escalofrío al notar sus intenciones asesinas y se aterró. Sabía que Rafael estaba mucho más furioso que la última vez; parecía que Vanessa era alguien demasiado importante para él y que, en cualquier momento, lo mataría.

—¡Está bien! ¡Cancelo el compromiso! —Alexis ya no pensaba en nada más, solo quería largarse de ahí.

El dolor en su dedo era insoportable y lo ponía de un humor pésimo.

—Lárgate.

Rafael lo soltó y caminó rápido hacía la cama. Al ver a Vanessa ahí acostada, su mirada se volvió de preocupación. Toda esa furia que sentía desapareció en un segundo.

Alexis, sintiéndose como si lo hubieran perdonado de una sentencia de muerte, corrió al baño para vestirse.

En la cama, Vanessa estaba medio inconsciente y se sentía muy mal; arrugaba la frente y se veía que estaba sufriendo mucho.

Rafael sintió una punzada en el corazón al verla con tanto cariño. Por suerte, ya estaba a salvo.

Rápido la ayudó a acomodarse la ropa, la cargó y salió de la habitación.

Al cruzar la puerta, con una expresión rígida, dio una orden:

—Llamen al médico.

—¿Tanto así?

Sergio guardó su maletín y lo miró.

—Las cosas que venden ahora traen de todo, son de laboratorios clandestinos. Funcionan muy rápido, pero el daño es grave. De todos modos, ya está mejor; con la inyección y unos días de descanso quedará como nueva.

Al escuchar eso, Rafael se relajó un poco.

Era la primera vez que Sergio lo veía preocuparse tanto por alguien, y mucho más la primera vez que veía a una mujer a su lado. Arqueó una ceja y compartió el rumor:

—Según yo, ella está comprometida con tu hermano. Pero te veo demasiado nervioso... ¿no me digas que ustedes...?

—Sí —respondió Rafael sin rodeos. Solo cuando volvió a mirar a Vanessa pudo estar tranquilo.

A Sergio casi se le cae la mandíbula de la impresión.

—¿Es en serio? ¿En serio están juntos?

A Rafael le pareció que estaba haciendo mucho ruido, así que puso mala cara y le lanzó una mirada de advertencia.

—Soy su esposo. Legalmente.

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