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El Contrato para Olvidarte romance Capítulo 283

Ava levantó la tapa de la caja de terciopelo. Sus dedos, que habían temblado momentos antes, ahora estaban extrañamente firmes. El movimiento fue lento, deliberado, como si estuviera abriendo un artefacto de un tiempo olvidado. No hubo un resorte ni un clic. La tapa se levantó en un silencio suave, revelando un interior forrado de una seda de un blanco puro y luminoso.

Dentro, sobre el lecho de seda, no había un diamante.

No había una piedra preciosa del tamaño de un huevo de codorniz. No había una cascada de fuego helado diseñada para anunciar estatus y posesión. No había nada que gritara el nombre de Sterling, ni el peso de su imperio, ni el valor de su fortuna.

En su lugar, reposaba una pequeña pieza de plata.

Era el dije. La inicial "A" de su collar de la infancia. El mismo que había llevado en la playa tantos años atrás, el que había perdido en el caos de un verano olvidado. Había sido restaurado por expertos, la plata antigua limpiada de las manchas del tiempo y pulida hasta obtener un brillo suave y cálido que parecía beber la luz del crepúsculo.

Ya no colgaba de una cadena frágil y barata. Ahora estaba engastado, con una delicadeza casi reverente, en el centro de una sencilla y elegante cadena de platino. La cadena era tan delgada que parecía un hilo de luz de luna.

Ava se quedó mirando el objeto. El aire pareció abandonar sus pulmones en un suspiro lento y silencioso. El mundo, con su vasto océano y su cielo estrellado, se redujo a ese pequeño trozo de plata sobre un lecho de seda.

Era un objeto que no tenía un valor monetario significativo en el mundo de Julian Sterling. Un contable lo habría descartado como insignificante. Un joyero lo habría considerado una curiosidad.

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