Las heridas de Humberto casi se habían curado, después de pasar un día entero recuperándose, pero su rostro aún se retorcía de rabia. También Rigoberto tenía una expresión sombría, mientras estaba sentado cerca.
No solo había conseguido Jaime el Estado de las Sombras, la Secta de la Tormenta y la Familia Salgado, sino también la Familia Benítez había adquirido a la Familia Contreras en el mismo día.
Con el Estado de las Sombras y los Benítez de su lado, la influencia de Jaime en Ciudad de Jade se había incrementado de una forma tremenda. Mientras Humberto y Rigoberto estaban refunfuñando de la frustración, Sion de pronto llegó al vestíbulo.
—¡Presidente Zapata!
Humberto se puso de pie al instante en que lo vio, estaba a punto de decir algo, pero Sion lo detuvo con un movimiento de su mano.
—Sé lo que sucedió, Jaime puede quedarse con esas pequeñas sectas si le gustan tanto. Si piensa que eso es todo lo que necesita para ganarse un lugar en Ciudad de Jade, ¡entonces está en un grave error! —Sion dejó escapar una sonrisa de desdén, mientras continuaba—: Humberto, ¿recuerdas a la mujer de la que me hablaste?
—Sí —asintió este.
—Reúne a tus hombres y tráiganmela. Sin embargo, no deben causarle ningún daño, mucho menos matarla. De lo contrario, ¡ninguno vivirá para ver el siguiente día! —le ordenó Sion con severidad.
A juzgar por lo serio que estaba, Humberto podía decir que Josefina debía ser muy importante para la Alianza de Guerreros.
—¡Entendido!
Entonces, él escogió a algunos Grandes Maestros de las Artes Marciales Nivel Ocho y se dirigió a capturar a Josefina. Sion esperó hasta que se fueron, antes de voltear hacia Rigoberto.
—¿Hay algo en que pueda servirle, Señor Duval?
—Presidente Zapata, no podemos solo quedarnos sentados sin hacer nada, ¡después de que Jaime golpeó a mi hijo de esa manera! Por favor, ¿nos permitiría castigarlo por lo que ha hecho? —le explicó Rigoberto.
Por supuesto, Rigoberto en realidad, no lo estaba haciendo por vengarse. Es solo que tenía miedo de que la Alianza de Guerreros torturara a Jaime hasta la muerte, si lo atrapaban. Rigoberto necesitaba a Jaime con vida, para que él pudiera amenazar a Beatriz y así conseguir que le dijera los secretos que él quería.


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