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El despertar del Dragón romance Capítulo 326

La puerta de roble se hizo añicos. Un anciano de barba desaliñada apareció en el campo visual de Jaime. Se cernía sobre René, que solo llevaba puesta la ropa interior.

Sorprendido por el ruido, Darío se dio la vuelta para ver a un joven desconocido junto a la puerta. Sus tupidas cejas se juntaron.

—Jaime, sálvame, sálvame... —suplicó René al ver a Jaime. Se apresuró a tapar su cuerpo con la manta para proteger su pudor.

—¿Quién eres, chico? ¿Conoces las consecuencias de irrumpir en el Monasterio Fantasma? —Darío gruñó de forma amenazadora.

—Yo fui quien asesinó a tu gran discípulo y robó la Brújula Estrella. Ven y recupérala si puedes —se burló Jaime mientras presentaba la Brújula Estrella.

La expresión de Darío se iluminó al instante cuando puso sus ojos en la Brújula Estrella.

—¡Tienes agallas, chico! Ya que viniste a mí por tu propia voluntad, ¡acabaré con tu patética vida hoy mismo!

Con sus palabras aún suspendidas en el aire, la túnica de Darío ondeó detrás de él a pesar de la falta de viento. Le lanzó un puñetazo a Jaime.

Los ojos de Jaime brillaron con frialdad al clavarse en Darío. Su intimidante aura se arremolinaba a su alrededor, cantando la promesa de la muerte.

—¡Criminal desvergonzado, en nombre de los cielos, me aseguraré de que recibas tu castigo!

Luego de eso, la energía espiritual fluyó desde el núcleo de Jaime hasta su puño, envolviéndolo en una luz dorada.

Darío se quedó atónito. La conmoción se reflejó en sus ojos, pero su puño no vaciló mientras seguía volando hacia Jaime. En su lugar, inyectó más energía interna en el puño.

Con un estruendo ensordecedor, una fuerza barrió la habitación y causó estragos.

Darío retrocedió tres pasos antes de recuperar el equilibrio. Tenía todo el brazo entumecido por el impacto.

Jaime, por el contrario, no se vio afectado en absoluto mientras miraba a Darío con desprecio.

En su lugar, Darío imitó las acciones de Jaime y agarró también la muñeca de este. Los dos hombres forcejearon entre sí, cada uno tratando de dominar al otro con su energía interna.

Las comisuras de los labios de Darío se curvaron hacia arriba en una sonrisa de satisfacción. Poco después, Jaime sintió que su energía espiritual se precipitaba desde el centro de su cuerpo hacia su brazo como un tsunami.

La energía espiritual fluyó hacia su brazo y a través de las puntas de los dedos de Darío mientras el hombre mayor absorbía la energía de Jaime.

La expresión de Jaime cambió a una de preocupación. Nunca esperó que Darío tuviera una habilidad tan impresionante.

—¡Quién iba a pensar que un joven como tú tendría una energía espiritual tan palpitante! Tendré que saborear esta sensación —Darío soltó una carcajada, era evidente que estaba satisfecho de sí mismo.

Cuando Jaime sintió que su energía espiritual era absorbida, tuvo una epifanía.

«Dado que puedo absorber el cultivo de todas las cosas con la Técnica de Enfoque, ¿significa eso que también puedo robar la energía espiritual de una persona?».

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