Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 505

Los cuatro expertos de los Contreras eran Grandes Maestros. Por otra parte, solo Fénix era su igual. Tomás y los guardias eran solo de rangos superiores, ¡era imposible para ellos oponerse a un Gran Maestro!

Fénix estaba peleando sola, contra dos expertos de los Contreras. Los otros dos estaban combatiendo contra Tomás y el resto. Debido a la gran diferencia en poder, estos últimos apenas y podían mantenerse en pie. Muy pronto, el número de muertes y bajas se incrementaba.

Mirando la escena, Fénix entro en pánico. Ya que estaba peleando para defenderse, no podía ayudar a Tomás y al resto. Observando la batalla frente a él, Fernando sonrió.

—Aunque Jaime es muy poderoso, sus subordinados son solo basura.

Justo cuando Fernando estaba recreándose con esto, una silueta de pronto cruzó entre ellos. Los expertos de los Contreras, quienes estuvieron masacrando a los guardias, de pronto fueron lanzados por los aires por esa persona. La sangre que salía de sus bocas los salpicó, mientras ellos yacían ahí, lastimados de gravedad.

Cuando los otros dos expertos que peleaban con Fénix vieron esto, con rapidez regresaron al lado de Fernando.

—Tristán, ¿por qué atacas a mis hombres si son de la Familia Contreras? —gritó Fernando, mientras veía a la persona.

Usando un traje blanco, Tristán dijo con orgullo:

—Fernando, la gente de aquí está bajo mi protección. Si no quieres volverte un enemigo de los Benítez, ¡márchate!

—¿Ellos están bajo tu protección? —Fernando frunció el ceño, antes de que una sonrisa se dibujara en sus mejillas. Burlándose con frialdad, espetó—: Tú solo quieres el dije de jade, ¿cierto? Deja de fingir frente a mí. ¿Crees que puedes protegerlos, solo porque quieres? Si no deseas morir, ¡lárgate!

—Fernando, ¿en realidad quieres volverte enemigo de los Benítez? —La expresión de Tristán se volvió gélida.

—¡Pfff! Bueno, ¿y qué pasa si me vuelvo su enemigo? Mi padre va a ser liberado muy pronto. ¡Para entonces, los Benítez no serán nada frente a nosotros! —le reprendió Fernando con resentimiento.

—¡Estás muerto!

Tristán lo vio furioso, y apuntó un golpe hacia Fernando. Cuando vio eso, Lobo estaba a punto de intervenir, sin embargo, Fernando lo detuvo.

—Fernando, aunque muera, ¡nunca dejaré que las toques!

Tristán tenía una expresión determinada. Después de todo, esto afectaba el destino de los Benítez por los siguientes siglos. Si Tristán conseguía salvar a Josefina esta vez, Jaime, en definitiva, estaría en deuda con él y los Benítez. Si un cultivador de energía les debía un favor, ellos nunca tendrían que preocuparse en el futuro.

—¡Argh! ¡Entonces cumpliré tu deseo! —Fernando resopló con frialdad y le lanzó una mirada a Lobo, mientras decía—: ¡Tío Lobo, deja lisiado a este bast*rdo!

Fernando solo le ordenó que lo dejara lisiado, en lugar de matarlo. Él sabía que, si asesinaban a Tristán, los Benítez podrían pelear con los Contreras a cualquier costo. Si ambas familias perdían fuerzas, esto solo beneficiaría a las otras familias de Ciudad de Jade.

—¡Claro! —asintió Lobo.

Al siguiente momento, su silueta salió como un rayo y alcanzó a Tristán en una fracción de segundo.

Tristán se quedó pasmado. Antes de que pudiera reaccionar, Lobo le propinó un golpe en los hombros y lo envió volando hacia atrás.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón